El Senado asistió ayer al alegato final de un Antonio Boggiano que, con voz quebrada, pidió que lo dejen en la Corte. El tramo final del juicio que le promueve el mismo peronismo que lo puso en el tribunal le dio al magistrado una señal clara de que el Congreso lo separará: no hizo lugar a medidas de prueba, le cortó la posibilidad de ejercer la propia defensa y hasta lo agravió con una sesión en la que por momentos casi se vació de senadores. Una muestra de desinterés en escuchar argumentos de quien defendía su cargo. La fecha de votación de la separación quedó confirmada para el próximo miércoles. La acusación política es que ejercieron una mayoría automática en causas de interés del anterior gobierno peronista. Hay reproches técnicos a las decisiones de este magistrado en cesiones de pagos millonarios a empresas; también políticos, al cambio de opinión en materia de pesificación para favorecer al nuevo gobierno. Pero lo grave es que se consagra la idea en el país de que cada gobierno quiere su Corte.
Cristina de Kirchner cuchichea junto con sus asesores detrás del acusado juez de la Corte
Antonio Boggiano, antes de comenzar la jornada de alegatos de abogados y del propio
magistrado. Le pusieron fecha de sentencia.
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En su última batalla, el magistrado hasta denunció que un senador -al que no identificó- votará en su contra por el fallo en el que firmó la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Informate más
El alegato del ministro fue el último de una sesión a la que
Así deslizó la teoría de la persecución política, al refrescar que desde hace cuatro años los integrantes de la Corte Suprema están siendo sometidos a juicio político.
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