El ex ministro de Justicia Alberto Iribarne renunció a la posibilidad de ser embajador argentino ante el Vaticano, lo cual destrabaría uno de los principales obstáculos en la relación con la Santa Sede.
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Fuentes cercanas al dirigente porteño confirmaron que le envió una carta a la presidenta Cristina Kirchner en la que le pidió que "lo libere del compromiso" de representar al país en el exterior.
Los voceros consultados por Noticias Argentinas argumentaron que, luego de ocho meses de infructuosa espera a que el Vaticano le concediera el plácet de estilo, Iribarne debió reorganizar su vida y volvió a ejercer su profesión de abogado.
Fuentes oficiales, en tanto, situaron la dimisión del ex ministro en una cadena de hechos vinculados a mejorar la relación entre el Gobierno de Cristina Kirchner y la Santa Sede.
Ahora, restaría saber quién será el próximo dirigente designado por el Gobierno argentino para que ejerza la representación ante el estado pontificio.
Lo cierto es que los postulantes deberán cumplir el requisito de no ser divorciado y vuelto a casar como es el caso de Iribarne, circunstancia que trabó su aceptación por parte del Papa Benedicto XVI.
El dirigente del PJ porteño presentó la renuncia ante la Secretaria General de la Presidencia y comenzó el texto con una agradecimiento por el ofrecimiento hecho por la jefa de Estado.
No obstante, agregó que "el largo tiempo transcurrido y la falta respuesta al pedido de plácet" por parte de la Santa Sede "ha motivado que cuestiones políticas y personales" le impidan representar al país en el exterior.
Por eso le pidió que lo "libere del compromiso", según el texto al que tuvo acceso Noticias Argentinas.
En la carta, Iribarne deja traslucir que no aceptaría hacerse cargo de otra delegación diplomática, pese a que su nombre suena para cubrir las representaciones en Roma, Londres o Lisboa, todas ellas vacantes por distintos motivos.
La relación entre el Gobierno y la Iglesia mejoró luego de que Cristina Kirchner y el cardenal Tarcisio Bertone, número 2 de Benedicto XVI, se vieron en Roma este año durante una cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Tras ese encuentro, el Vaticano aceptó no crear una diócesis de Tierra del Fuego en la que no incluía como parte de la jurisdicción a las Islas Malvinas.
Restaría definir, ahora, el nombre del sucesor de Carlos Custer -último embajador ante la Santa Sede- y el del obispo castrense, Antonio Baseotto, quien se jubiló.
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