El Congreso se apresta a despedirse de las sesiones extraordinarias convocadas por Alberto Fernández con casi nula actividad, en medio de los tironeos por la negociación con el Fondo Moneario Internacional (FMI) y la espera de un acuerdo final para el mes próximo, es decir, para las sesiones ordinarias que dará por abiertas el Presidente del 1 de marzo.
Congreso empieza a olvidar las sesiones extraordinarias mientras sigue puja por el FMI
Las idas y vueltas del Gobierno durante enero, la abultada e imposible agenda de temas para analizar y la renuncia de Máximo Kirchner como jefe del Frente de Todos en Diputados dinamitaron el clima legislativo y se busca reanudación real con las ordinarias, que arrancan en marzo. Nuevo guiño UCR.
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Desde el Congreso atribuyen la baja actividad a tres factores: las constantes idas y vueltas del Gobierno durante enero, llena de múltiples operaciones sobre las sesiones extraordinarias; la abultada agenda de temas a analizar, que de antemano se calificaba de imposible cumplimiento; y, sobre todo, la renuncia de Máximo Kirchner como jefe del Frente de Todos en Diputados, que dinamitó el incipiente entendimiento entre oficialismo y oposición tras el entendimiento del Gobierno con el FMI.
En la Cámara baja intentarán, tras varios intentos fallidos, hacer una reunión de los jefes de bloque con el titular del Cuerpo, Sergio Massa, para definir la repartija de las comisiones. Algo parecido promete bajo un silencio atroz el Senado, que preside Cristina de Kirchner.
Mientras se especula sobre a qué Cámara del Congreso se enviará el eventual acuerdo con el FMI -algunos funcionarios apuestan al Senado, para que la titular de la Cámara alta sea la encargada de definir el escenario luego del portazo de Máximo-, el nuevo jefe del Frente de Todos en Diputados, Germán Martínez, señaló en las últimas horas que la negociación por la deuda con la entidad que maneja Kristalina Georgieva “permite la ventana de tiempo que necesita la Argentina para consolidar el proceso de recuperación económica que se viene experimentando en muchos lugares del país”.
Luego, Martínez explicó que, en su nueva tarea, no sólo apuntará a que “las iniciativas del Poder Ejecutivo tengan mayor respaldo”, sino también “vincular la iniciativa parlamentaria con los ejes principales de la acción de Gobierno, para que seamos nosotros los que podamos aportar ideas, proyectos, miradas al accionar de nuestro Gobierno”.
En otro tramo de varias declaraciones radiales realizadas ayer, Martínez manifestó que “todo el mundo va a saber qué es lo que estamos votando”, aunque recordó que “aún hay instancias técnicas con el FMI que las tenemos que contemplar” y no están definidas.
Por último, consideró que “va a ser un debate histórico” porque “nunca se dio que el Congreso argentino tenga que formar parte de una decisión acerca de un endeudamiento como el que se tomó en 2018 y se está renegociando ahora”.
Desde la UCR, el legislador y exministro macrista Ricardo Buryaile expresó: “Vamos a dar quórum para que se trate el acuerdo con el FMI en Diputados pero nos gustaría ver la letra chica del entendimiento”.
Alerta
La iniciativa más importante a debatir en las extraordinarias es una nueva integración del Consejo de la Magistratura, clave en el funcionamiento de la Justicia, después del fallo de la Corte Suprema que pidió definiciones y puso un plazo hasta mitad de abril próximo.
A inicios de diciembre pasado, el Gobierno envió al Senado una ley sobre el Consejo para llevar la conformación a 17 miembros. Para ello, se sumarían dos abogados, un juez y un miembro del ámbito académico y científico a los distintos estamentos con que hoy cuenta la institución, e incorpora la perspectiva de género.
La oposición aprovechó los espacios que regaló el Gobierno y presentó varios proyectos para reorganizar dicho organismo, y en los próximos días unirá todos los textos en uno solo. Será clave la titularidad del Consejo en manos de la Corte Suprema, algo que el Gobierno rechaza tanto en su proyecto como en sus declaraciones.





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