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12 de junio 2008 - 00:00

Fracasó gobierno en imponer la emergencia agropecuaria

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Federico Pinedo
El gobierno perdió ayer una batalla en Diputados al no conseguir aprobar el proyecto que modifica la emergencia agropecuaria. La oposición, y algún oficialista, no quisieron habilitar el tema que ahora deberá esperar. Para colmo, el kirchnerismo votó en medio de un escándalo en el recinto, mientras se retiraban las bancadas opositoras, la ley de Cristina de Kirchner que prohíbe el uso de lamparitas incandescentes desde 2010, un intento por ahorrar energía.

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Fue una de las herramientas que el gobierno intentó usar para mostrar que en el Congreso hay debate sobre los problemas del agro. Esa intención, de todas formas, chocó ayer con la realidad: ni la oposición ni los productores están de acuerdo con ese proyecto que crea un fondo de $ 150 millones para reemplazar los beneficios impositivos que hoy rigen para los casos de desastres naturales, como sequías, que impactan en el agro. El principal problema es que, a partir de esa idea, los productores deberán tramitar una ayuda que hoy les llega en forma automática en casos de emergencia.

Además, la ley otorga superpoderes a la Secretaría de Agricultura para disponer cómo y cuándo se entregará ese beneficio.

La sesión de ayer de Diputados arrancó con problemas. El bloque kirchnerista venía de una reunión donde muchos diputados volvieron a hacer catarsis protestando contra la forma en que el gobierno lleva adelante la pelea con el campo. Esas rebeliones internas no son nuevas; el problema de ayer es que la bronca ni siquiera comenzó a calmarse después de los anuncios del lunes pasado.

En el recinto se plantearon dos temas centrales a debatir: la emergencia agropecuaria y la ley que reglamenta el Plan de Eficientización de la Energía que lanzó Cristina de Kirchner, conocido en los pasillos del Congreso como la «ley de la lamparita».

Para el primer tema era necesario que la oposición prestara acuerdo para conseguir los dos tercios de los miembros presentes. Es que recién fue dictaminado en comisión y, por lo tanto, no había transcurrido el plazo reglamentario para la votación.

El pedido para el tratamientosobre tablas fue planteado por la mendocina Patricia Fadel, pero los bloques de la oposición se negaron inmediatamente. El macrismo, la UCR, los socialistas, la Coalición Cívica y SI (ex ARI Autónomo) argumentaron que no sólo eran escasos los fondos asignados sino que también se estaba abriendo una nueva ventanilla para que un funcionario decidiera a su voluntad cuándo y a quiénes otorgar los subsidios en caso de emergencia.

«La oposición más allá de todo lo que hemos intentado, la apertura que tuvimos para aceptar modificaciones, no quiere tratar el proyecto», cerró Fadel con amargura.

  • Bombitas

    Como la oposición se negó a debatirlo, el kirchnerismo siguió con el tratamiento de la ley sobre las lámparas incandescentes. Esa idea que lanzó con pompa Cristina de Kirchner en la Casa de Gobierno tiene también más críticas que elogios dentro del Congreso. Por eso ese tramo de la sesión tampoco fue pacífico: «Mientras la Argentina se incendia, los camiones son baleados en las rutas y se duplicaron los niños con hambre, la Cámara de Diputados que integro discute la viabilidad de la bombita incandescente. Me avergüenzo como diputada y como ciudadana», lanzó la peronista disidente Paola Spatola en el recinto.

    Desde el macrismo, Federico Pinedo fue igualmente duro:

    «Votamos en contra del proyecto porque estamos convencidos de que el problema energético de la Argentina no se soluciona prohibiendo a la gente que compre lamparitas.

    La crisis del sector va a solucionarse con mayor generación de energía, y eso sucederá el día que tengamos un gobierno serio con un plan energético coherente y pensado para el futuro». En realidad no era un día apropiado para tratar ese plan de eficiencia energética del gobierno que incluye cambiar la iluminación en edificios públicos en 2010 y prohibir desde ese año las bombitas incandescentes. Los diputados estaban más atentos a las protestas que llegaban desde el interior y a la queja por la falta de gasoil que la mayoría trajo de sus provincias. De todas formas, el gobierno pudo conseguir aprobar el proyecto en esa cámara.
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