12 de noviembre 2003 - 00:00

Frase

«Esta realidad debe manejarse con cierta alerta. No siempre vamos a disponer de una soja a 300 dólares por tonelada.» La definición de Juan José Llach es certera. El país disfruta hoy -ya se ha dicho- de un excepcional momento en lo que respecta a las exportaciones de granos, básicamente por el boom de la soja. Sólo las ventas de este cereal han redituado este año 1.000 millones de dólares al fisco en concepto de retenciones. Sin embargo, parece olvidarse que todo auge es por definición pasajero y, mientras, se sigue expandiendo el gasto público, primero desde el gobierno y ahora también desde el Parlamento. Como ese afiebrado proyecto parlamentario de sumar 7.000 millones de pesos al gasto previsto en el Presupuesto 2004, más de la mitad del cual se financiaría con una hipotética suba de las retenciones a 35%. Cuando se criticaba al Fondo Monetario, solía decirse que imponía ciegamente políticas procíclicas a los países, esto es fuertes ajustes del gasto público en épocas de recesión, lo que -se afirmaba- sólo profundizaba el ciclo. Ahora que la economía comienza a recuperar el terreno perdido por la crisis, ¿no sería bueno ser consecuente con lo dicho en el pasado y comenzar a ahorrar recursos que son extraordinarios para volcarlos en la economía en épocas menos favorables? No hay que olvidar que el crédito sigue sin aparecer y que eso es una limitación seria para una reactivación definitiva. Y que los acreedores del país, viendo que desde el gobierno se reparten recursos de modo desmesurado, siguen rechazando las extremas propuestas oficiales.

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