Chaco - Todavía congelado por el baldazo de agua fría que le propinaron las urnas, el candidato a gobernador de la Alianza Frente de Todos, el radical Angel Rozas, optó ayer por no reconocer públicamente el acotado triunfo del justicialista Jorge Capitanich -por sólo 2.005 votos-, para apostar en cambio al escrutinio definitivo, que arrancará hoy a las 18. Allí el rozismo confía revertir el escenario adverso -presentación ante la Justicia electoral mediante- a partir de la existencia de «numerosos errores» en el conteo provisorio que le permitieron ayer por la tarde afirmar oficialmente que «el gobernador electo» es Rozas. Con cautela, sin embargo, prefieren no hablar «por ahora» de un potencial fraude, a lo Luis Juez, y adelantan que no pedirán la apertura total de urnas. Aseguran, sin embargo, que hubo irregularidades en la confección de los telegramas, tarea que curiosamente encaró una empresa del estado provincial.
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En este delicado marco, una figura de extrema confianza de Rozas le aseguró ayer a este diario que han comprobado la existencia de «numerosos errores» cometidos tanto por presidentes de mesa -al llenar el formulario de los telegramas- como en la carga de los telegramas en la empresa provincial Ecom Chaco. Un escenario que -enfatizan- podría llegar a revertir la victoria de Capitanich.
Por eso mirarán con lupa el recuento definitivo, aunque por ahora no pedirán la apertura total de las urnas, como lo hizo Juez tras las polémicas elecciones del 2 de setiembre en Córdoba, porque la ley electoral chaqueña «no lo permite».
En cambio, solicitarán «el cotejo del certificado de escrutinio de cada mesa con cada acta», para pedir que se abran entonces sólo las urnas de las mesas que fueron impugnadas (en rigor, el procedimiento habitual en estos casos).
«¿Sospechan de la existencia de un fraude en el escrutinio provisorio, como el que denuncia Juez en Córdoba?», le preguntó Ambito Nacional. «Hablamos por ahora de errores, porque no tenemos elementos para decir otra cosa; queremos ser cautos y no armar un escándalo, para ver qué pasa en el escrutinio definitivo», respondió la fuente, además de enfatizar que «hay 2.500 mesas, y la diferencia es de sólo 2 mil votos».
El tironeo no es menor, ya que la empresa encargada del conteo provisorio pertenece al Estado provincial, por lo que futuros cuestionamientos formales del rozismo podrían terminar impactando directamente sobre el gobernador Nikisch.
Al escenario de sospecha se sumaron, además, las fuertes demoras en el envío de los telegramas por parte del Correo Argentino, que en Córdoba es el blanco de todas las críticas por parte de Juez.
En las últimas elecciones, el escrutinio definitivo duró entre una y dos semanas, aunque en este caso el proceso podría demandar un plazo mayor, si es que comienzan a acumularse las impugnaciones de los rozistas.
Virtual vocero
Ante el silencio, el titular del comité nacional de la UCR, Gerardo Morales, se convirtió en virtual vocero del castigado radicalismo chaqueño. «Es una elección que se va a contar voto a voto; es muy pareja, así que se va a tener que terminar el escrutinio definitivo», enfatizó, al emprender el regreso desde Resistencia, donde el domingo se quedó con las ganas de subir al palco del ganador.
Mientras tanto, en las filas medias rozistas, por lo bajo, destilaron su furia contra el actual gobernador radical Roy Nikisch, a quien acusan de haberse «mantenido guardado» durante la campaña para no apoyar la candidatura de Rozas, en medio de la fuerte interna que los distancia (en el marco de la crisis partidaria por el alumbramiento de los radicales K), y donde pesó fuerte la discusión por la relación con Néstor Kirchner.
«Hizo una buena gestión, pero no hizo política», criticó un candidato rozista respecto del actual mandatario, quien fue tentado por el Presidente para convertirse en radical concertador (incluso propios y ajenos del kirchnerismo le pidieron que batalle por su reelección), lo que puso a la alianza local al borde la fractura en plena campaña.
Por de pronto, la candidatura a senador nacional de Nikisch llevará como postulante presidencial a Roberto Lavagna (aunque Rozas apenas lo mencionó durante la campaña). Sin embargo, por lo bajo admiten en el gobierno que no descartan «hacer la plancha» para terminar arrastrando votos para Cristina Kirchner.
Esos cortocircuitos fueron admitidos ayer por Morales. Según el candidato a vicepresidentede Lavagna (UNA), la caída de la UCR local tuvo que ver con «la situación del gobierno» de Nikisch y «otras cuestiones». «No están peleados, pero no hubo un llamado», reconoció Morales en referencia a la falta de respaldo en el marco de la tensa contienda al ex titular de la Convención Nacional de la UCR.
Errores
Frente a este escenario, ayer Morales remarcó que la elección chaqueña no es comparable con los polémicos comicios cordobeses, porque en el distrito del Nordeste «hubo un fuerte control por parte de todas las listas».
En un intento de defender la performance de Rozas, en tanto, también enfatizó que la postulación de Capitanich «tuvo siete colectoras más, como Recrear, entre otras listas, que le permitieron achicar la diferencia y hasta ponerse por encima». «Hay partidos que nacionalmente están enfrentados al gobierno», agregó.
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