El ala «rebelde» del Frepaso buscará hoy la aprobación de la conducción del bloque de Diputados para derogar finalmente el decreto previsional. Ayer, María América González y Alfredo Villalba encontraron una fórmula de rechazo camuflado del decreto para evitar romper con el oficialismo y tratar de sumar al radicalismo que, hasta el momento, se opone a cargar contra esta resolución de Fernando de la Rúa destinada a la clase pasiva.
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Se trata de sancionar, no bien comience el período ordinario del Congreso, una nueva ley para los jubilados que, además de reivindicar la vapuleada PBU y restablecer la edad de la mujer en 60 años, deje sin efecto el polémico decreto del Ejecutivo en uno de sus artículos, sin necesidad de rechazarlo por anticipado y de manera más explícita, tal cual pretende el peronismo.
Para despegarse aun más del PJ, los frepasistas podrían proponerle a la UCR modificar aspectos que ellos también le criticaron al decretazo, por ejemplo la edad de la mujer, y guardar silencio hasta la aprobación de la ley.
En caso de que fracasara el intento de mantener la unidad de criterio en la Alianza, los disidentes no tendrían otro remedio que votar junto con el peronista Humberto Roggero y compañía el rechazo. Esa será la amenaza que esgriman delante de sus socios en cualquier negociación. Palabras más palabras menos, equivaldrá a pedirles a los radicales que no los obliguen a abrazarse con los justicialistas y mostrar dividido al oficialismo en las primeras sesiones de este año electoral.
Aval
Obviamente, antes de llegar a esa situación de virtual ruptura, los levantiscos deberán asegurarse el aval de Darío Alessandro, es decir de Carlos Chacho Alvarez. Hasta ahora, el ex vicepresidente no pasó de la «libertad de acción» que otorgó a sus diputados ni de criticar «la forma y el fondo del decreto». Pero nunca mencionó abiertamente la voluntad de derogarlo. Alessandro, sin apuro porque las sesiones ordinarias recién comienzan en marzo, vino postergando hasta hoy una deliberación doméstica sobre la cuestión y cedió a los «rebeldes» el monopolio de las reuniones conspirativas. Ahora, llegó el momento de las definiciones oficiales del frepasismo.
Como sucedió en enero, González y Villalba encabezaron ayer otra algarada de los diputados díscolos, más la chachista ortodoxa Irma Parentella, en la cual se prepararon para el plenario de esta tarde, que será presidido por Alessandro y sus laderos Juan Pablo Cafiero, José Vittar y Rodolfo Rodil.
A puertas cerradas con la viuda de Germán Abdala, Marcela Bordenave, el intransigente Gustavo Cardesa, el santacruceño Rafael Flores, Ramón Torres Molina y Ricardo Vago, entre otros, Villalba comentó que, a la mañana, había hablado por teléfono con Alessandro y que éste había «bendecido» la embestida contra el decreto. «Mirá que no vamos a ratificarlo y queremos sacar una nueva ley», le anticipó Villalba, sin que desatara sorpresa alguna en su interlocutor. «Está bien», respondió Alessandro, quien pidió que la discusión siguiera hoy en la primera cumbre oficial de la bancada.
Mal humor
La creadora del televisivo «Rinconcito de los jubilados» reveló que había hablado con Chacho y que, en principio, tenía su OK para seguir adelante con el tiro al decreto previsional. Nada dijo de la supuesta promoción que hizo de ella para acompañar a Raúl Alfonsín en la boleta de senadores de la provincia de Buenos Aires. No obstante, María América estaba de mal humor. Todavía no pudo digerir que el Ejecutivo le haya vetado una ley, que promovió en persona, para que los abuelitos cobren sus haberes del 1 al 5 de cada mes.
En ese contexto, se aprobó rápidamente la propuesta de Villalba y González de aprobar una ley «correctiva» de la reforma previsional, con rechazo del decreto incluido.
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