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El gendarme Galesio, en combinación con los jefes actuales de la fuerza, Eduardo Luis González y Gerardo Chaumont, han convertido nuevamente a la Gendarmería en la «vedette» de la política de seguridad del gobierno. Algo similar había sucedido durante la gestión de Juan José Alvarez al frente del área de Seguridad.
La diferencia con esta etapa es la que lo convertirá a Galesio en beneficiario de homenajes. Porque como contrapartida de su ascendiente, esta institución se ha beneficiado de incrementos presupuestarios y de personal significativos, que casi la convierten en una «fuerza K».
En efecto, durante la última reunión con los comandantes de Gendarmería, Prefectura y Policía Federal, Néstor Kirchner dispuso que se aumente el número de gendarmes en casi 4.000 hombres. Una cifra importante comparada con los 17.000 con que esa fuerza cuenta en la actualidad. Las incorporaciones serán progresivas: 800 nuevos agentes ingresarán ahora, 1.000 más hacia fin de año y está previsto para 2005 la entrada de 2.200 nuevos gendarmes.
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