Gils Carbó concluye su mandato, mientras el Gobierno analiza los candidatos para sucederla
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"Hay muchos candidatos. Hay gente muy valiosa y la decisión es del Presidente. En estos cargos que son de designación política lo que hay que hablar es de legitimidad de ejercicio más que de origen. Son decisiones políticas, lo que importa es como se ejercen", había manifestado el ministro de Justicia, Germán Garavano.
En ese sentido, el Gobierno evalúa desde ese momento los perfiles de distintos candidatos, algunos provenientes del ámbito judicial y otros del político.
Algunos de los nombres que figuran en lista son los jueces Ricardo Recondo, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos; los fiscales Ricardo Sáenz, Guillermo Marijuan, Raúl Pleé, Carlos Rívolo y José María Campagnoli; los juristas Alberto García Lema e Inés Weinberg de Roca; la líder del GEN, Margarita Stolbizer; y el senador nacional Rodolfo Urtubey.
El peso de la bancada peronista en el Senado, liderada por Miguel Ángel Pichetto, es un dato que el Gobierno tiene en cuenta, ya que es consciente de que el candidato a procurador general debe ser alguien que "reúna consensos políticos", supo reconocer Garavano.
Pero, además de la búsqueda del nombre que pueda hacerse cargo del puesto y logre reunir el aval del poder político, el oficialismo impulsa un proyecto de ley para modificar al Ministerio Público Fiscal, especialmente en lo que se refiere a la duración del cargo de procurador general.
• El proyecto de reforma
Actualmente, de acuerdo a la Ley 24.946, de 1998, el jefe de los fiscales goza de "estabilidad mientras dure su buena conducta y hasta los 75 años de edad" y podrán mantenerse en el cargo por cinco años más si logran un nuevo acuerdo en el Senado, que podrá ser repetido "indefinidamente, mediante el mismo procedimiento".
"La experiencia nacional e internacional genera fuerte consenso sobre la necesidad de que el procurador tenga un plazo", resaltó el ministro de Justicia en noviembre pasado, cuando se presentó ante la Cámara alta para defender la iniciativa.
En ese marco, Garavano planteó que "al haber un período más corto, de cinco o siete años, se requiere de mayorías más ágiles" para su designación en el Congreso.
Sin embargo, el proyecto de ley se encuentra frenado por diferencias entre el peronismo y Cambiemos, ya que los cambios que le introdujo la bancada opositora al texto apuntaban a mantener la estructura del Ministerio Público Fiscal que el oficialismo quiere desmantelar.
Luego de que se cayera la posibilidad de lograr el dictamen de la reforma, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, explicó que las modificaciones introducidas por el PJ en el proyecto "reflotaban la existencia de direcciones generales del Ministerio Público Fiscal que congelan y convalidan lo que hizo Gils Carbó".
En una de sus últimas declaraciones públicas, la saliente procuradora general había cuestionado en duros términos el proyecto de reforma por considerar que "privaría al Ministerio Público de autonomía e independencia".
Al respecto, había repasado los principales puntos de ese proyecto y mencionado la "derogación de las procuradurías especializadas", ante lo cual había señalado que "se pretende volver a un Ministerio Público de épocas inquisitivas, donde el procurador general se limita a emitir dictámenes ante la Corte eliminando el rol de política criminal".
Pese al parate que sufrió la iniciativa, el Poder Ejecutivo había incluido su tratamiento en el decreto de convocatoria a sesiones extraordinarias de diciembre y, debido a que no logró su aprobación, volverá a insistir para que el proyecto se convierta en ley en febrero, cuando nuevamente el Congreso sea citado a trabajar antes del período ordinario.



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