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Faltaban pocos minutos para las 20, cuando los agentes de la Policía desalojaron una urna gigantesca que había montado un pequeño grupo de miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG), en reclamo de la expulsión de Informate más
Con golpes de los bastones de caucho y amagando con usar sus armas, los efectivos atacaron a los manifestantes y algunos camarógrafos que cubrían la movilización contra Barrionuevo.
El cerco policíaco generó trastornos a automovilistas, pasajeros de colectivos, peatones, ambulancias e, incluso, al personal que trabaja en la plantilla del Congreso y a los periodistas, y a la gente que vive en departamentos contiguos al Parlamento.
Dentro del Palacio, donde se hallan las salas de periodistas parlamentarios acreditados (tanto del Senado como de Diputados), la presidencia del Senado, y los encargados de la seguridad de este cuerpo dispusieron cierres de puertas internas y férreos controles.
Eso generó agrias disputas entre periodistas y empleados de seguridad, que incluso llegaron en algunos casos a los golpes de puño, porque se hacía imposible el tránsito de empleados y de periodistas de una cámara a la otra.
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