Por una orden anónima, otra obviedad en el Congreso, la dirección de seguridad del Senado procedió a desalojarlos en medio de gritos. Después de varias negociaciones, los endebles agentes de seguridad consiguieron arrancarles las pancartas, y le fue permitido ingresar en la reunión a un representante de cada asociación de cooperativas.
Una vez dentro de la reunión,
Mucha queja se escuchó también porque
Otro representante de los cables fue más elocuente y tan lloroso como de costumbre:
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