No se habló de cifras, pero también el gobierno nacional admitió la posibilidad, en la reunión Felipe Solá-Alberto Fernández, de que la Nación acuda en auxilio de aquellas zonas castigadas por la pobreza estructural en la provincia de Buenos Aires. Ese auxilio lo calcula el gobernador en unos $ 700 millones anuales, que servirían de resarcimiento a su provincia si en el proyecto de Ley de Coparticipación no se le aumenta el porcentaje (hoy de 21% del reparto con las demás provincias). Se parece mucho al polémico Fondo del Conurbano con que contó Eduardo Duhalde en sus mandatos, pero esta vez no será dinero sino obras y planes pagados por la Nación en aquellos bolsones donde más ha golpeado la crisis económica. Tanto que, según estimaciones de Solá, el nivel de pobreza y marginalidad ha aumentado desde 2002 pese al crecimiento del PBI en el resto del país.
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