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Ahora, con lo ocurrido en la sede de su Fundación Isalud, estas percepciones parecen confirmarse. «Hay que avisarle al nene», dijo don Mario, el padre del ministro Ginés González García y encargado de regentear la institución, cuando le informaron del asalto.
Todo fue bastante raro. Quien se llevó las computadoras y los cañones de proyección parecía conocer de marcas y de calidades: se llevó lo mejor, comprado hace muy poco. Pero lo más sospechoso fue el modo en que los ladrones se dirigieron al sótano, tomaron las herramientas y abrieron la caja fuerte, de donde extrajeron documentación importante y valores. Hacía una semana ya habían ingresado sospechosos en la casa de Venezuela entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen. Ahora los sospechosos se transformaron en conocidos o, como teme algún funcionario del Ministerio de Salud, «investigadores».
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