29 de octubre 2008 - 00:00

Hostil torneo de miradas con Cristina

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Un torneo de miradas y gestos poco simpáticos jugaronayer Cristina de Kirchner y Mauricio Macri. Es que ambos se cruzaron ayer en un evento organizado por el grupo de bienes raíces IRSA para presentar los ganadores del concurso de íconos para el Bicentenario, donde ambos mandatarios fueron jurados. El primero en llegar fue el jefe de Gobierno porteño, quien en vez de entrar directo al recinto donde se desarrollaba el evento, esperó la entrada de la Presidente para acercarse a ella y saludarla. Pero cuando Cristina de Kirchner entró, al verlo a Macri, giró en dirección opuesta, para evitar el encuentro y saludó únicamente al empresario Eduardo Elsztain.

Cuando la voz del locutor invitó a aplaudir la presencia de la Presidente, ésta hizo su entrada al escenario y se sentó a la derecha del dueño de IRSA, pero a su izquierda un espacio quedó vacío. Llamó la atención de los presentes que ese lugar estaba designado a Macri, quien no sólo no fue presentado por el conductor sino que, además, entró cinco minutos después de comenzado el evento y ocupó el asiento que le habían asignado, sin mirar a Cristina de Kirchner.

  • Discriminada

  • Según explicó uno de los organizadores, Macri puso el grito en el cielo cuando se enteró que el protocolo presidencial había designado que en el estrado estuvieran sentados además de la primera mandataria, Julio De Vido y Florencio Randazzo. «Entonces, que incluyan un lugar para Gabriela Michetti también», exigió el jefe de Gobierno porteño.
    Pero la respuesta de los coordinadores del evento fue que no había rampa para que la vicejefa acceda al escenario.

    Eso, sumado al desprecio de Cristina de Kirchner, enfureció a Macri, que se mostró más serio que de costumbre durante el festejo.

    También hubo espacio para reproches. El primero en lanzar críticas fue el ex presidente de Boca, quien en su discurso se lamentó por la falta de entendimiento con el gobierno nacional.

    «Presidenta, realmente es una frustación que en estos diez meses de gestión, no hayamos logrado aunar criterios para trabajar en conjunto», dijo Macri, mientras el rostro de Cristina se esforzaba por no perder la sonrisa que esbozó desde el comienzo del acto.

    Cuando el jefe de Gobierno culminó, se dirigió nuevamente a su asiento, y fue ahí cuando Cristina de Kirchner le dijo algo al oído, que a juzgar por el rostro de la mandataria fue un comentario poco feliz por los dichos de Macri, quien, a su vez, le contestó con una frase que algunos de los presentes arriesgaron que fue un «igualmente».

    Luego fue el turno de Cristina de Kirchner, que no dudó en devolverle las gentilezas a Macri.

    «Las dificultades para trabajar juntos provienen de prejuicios que tienen todos los sectores y debemos dejar de lado. Mi gobierno tiene por desafío el trabajo conjunto de todos los habitantes», contestó la mandataria mirando fijamente a Macri.

    Además, recalcó que de nada sirve buscar culpables sobre los errores del pasado, si no se fijan metas para revertirlos en el presente, y elogió a su esposo, Néstor Kirchner, por su actitud en 2003, cuando «recibió un país en llamas, y con una gran deuda. La gente busca resultados que sólo se logran trabajando y gestionando».

    Al terminar el discurso, los dos gobernantes se dieron un beso en la mejilla para las cámaras, pero cada uno partió por su lado, sin dirigirse la palabra.

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