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La manifestación culminará a las 14, con un encuentro en el comedor Los Piletones de la Villa 31, que maneja Margarita Barrientos, y participarán en él representantes de todas las esferas religiosas. Todo esto, distinto a la idea de la gran convocatoria que Carr, Gustavo Manglish -director del Colegio Marín de San Isidro-, Laura Moreno -del Colegio Pedro Poveda-, y el rabino Daniel Goldman -de la comunidad Bet-El-habían sostenido y programado en días con la promoción del multimedio.
El leitmotiv de los comerciantes fue idéntico en un primer momento al que ahora anunció Carr: «Basta a la inseguridad». Adhirieron profesionales, inmobiliarios, transportistas, industriales, agrarios, escribanos, asociaciones de consumidores y arquitectos, entre otros.
Agendaron una protesta «sin marcha» a fin de no obstruir el tránsito ni juntar demasiada gente por temor a disturbios o infiltraciones políticas de 10 minutos para el martes 10 a las 20. Este reclamo contará con el sonido intermitente de bocinazos, sirenas y cacerolas y un pedido al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial para que sean tomadas las medidas necesarias para «poner límite a este estado de conmoción que provoca la creciente ola de violencia».
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