A una semana de reasumir como jefe de Gobierno de la Capital Federal, a Aníbal Ibarra ya le estalló ese conglomerado político que en la boleta de su reelección tomó el nombre de Fuerza Porteña.
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Con ese sello, Ibarra conformó un bloque de 9 diputados y, además, llevó a 7 legisladores de un partido aliado -De la Ciudad- y 6 del kirchnerismo del ala de Miguel Bonasso. Sólo Fuerza Porteña se presentará en el recinto desarmada en cuatro partes. Es decir que, cuando la idea era un interbloque de los 21 legisladores que toman sus bancas tras portar la fórmula Ibarra-Jorge Telerman, en su lugar quedan seis bloques chicos. Así será la nueva Legislatura porteña, casi tan fraccionada como la actual, donde la diversidad complicó siempre la votación de leyes, pero con la variante de que en esta oportunidad es el oficialismo el que no tiene bloque de peso que le responda.
La partición se estrenó ayer como broche del fracaso por conseguir la vicepresidencia de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que ganó la oposición, el macrismo, con el peronista Santiago De Estrada. La pelea mayor por ese cargo se dio en el seno del oficialismo porteño y dejó heridos y enfrentados a los kirchneristas que responden a Alberto Fernández -jefe de Gabinete de Néstor Kirchner- con los ibarristas. Como reflejo de esa puja, una hora antes de iniciarse la sesión donde el miércoles juraron los nuevos diputados que asumirán el 10 próximo, ese kirchnerismo que proponía como vicepresidente legislativo a Miguel Talento se negó a tener una reunión en el despacho de la ibarrista Laura Moresi. Curiosamente, se afincaron en las oficinas de Ariel Schifrin, quien -al menos en los papeles- es el vicepresidente del Frente Grande residual que preside -también en los documentos partidarios- Ibarra.
La original Fuerza Porteña, cuya boleta de legisladores encabezó el socialista Norberto La Porta, se presentará dividida al menos en cuatro porciones, más otras dos -una del bonassismo y otra del independiente Jorge Giorno- que también debutan divididas. Al jefe de Gobierno le queda un bloque de cuatro legisladoras que ya recibió el mote de «las chicas de Ibarra». Lo compone la ultraibarrista Moresi -ex ayudante de cátedra del ex fiscal-, las frentistas Sandra Dosch -reelecta- y Alicia Caruso (ex integrante del estudio jurídico de Ibarra), que emigra de la boleta de Giorno, y Marta Talotti, quien también emigra de la boleta de Giorno. Talotti ha sido reelecta, pero anteriormente compartió lista con Alberto Fernández, del surtido cavallista que en 2000 llevó la fórmula Cavallo-Béliz.
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Luego queda de Fuerza Porteña el bloque que tendrá el ARI con Fernando Melillo -ex Frepaso, ex PJ-y Fernando Cantero -ex UCR-. A esos dos bloques se agrega el del socialismo, también con dos legisladores de gran entendimiento mutuo, como Roy Cortina y La Porta, y el kirchnerismo con Talento y Ana Suppa. No se sabe qué hará, surgido de la misma lista, Schifrin, de mayor amistad y afinidad política hoy con el grupo Talento y el bonassismo, que encarnan el peronista Claudio Ferreño y el joven Milcíades Peña (h), de la línea Cancillería, entre otros.
Además, de la boleta bonassista, ya se separó la actual legisladora Beatriz Baltroc, quien mantendrá un bloque propio acompañada de dos zamoristas, que también abandonaron su bancada de origen, y de otra bonassista, Mónica Bianchi.
Ni siquiera ayer se hablaba de generar un interbloque con una conducción unificada, algo que formalmente deberá hacer el ibarrismo si quiere hacer valer su número en el recinto, especialmente cuando llegue el turno de las adjudicaciones en organismos descentralizados y de control de la Capital Federal.
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