Esa actitud de algunos ibarristas desató ayer la guerra en la Legislatura porteña, cuando quienes se suponen aliados del jefe de Gobierno (los adherentes a Todos los candidatos pasaron la semana pasada por una audiencia pública y deberían ser votados mañana por la Legislatura para poder asumir sus funciones en el organismo que terciará entre las privatizadas y los vecinos. Pero una jugada del ibarrismo -representado en la Legislatura por el trío que preside
Los gritos que se propinaron por los teléfonos internos de la Legislatura, ayer,
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