12 de abril 2001 - 00:00

Ibarra presiona por el traspaso de la Federal

Aníbal Ibarra pide pista ahora para tener protagonismo en la resolución de los problemas de seguridad de la Capital Federal. Sin policía a su cargo, el frepasista se aferrará a un proyecto de Domingo Cavallo para reclamar el traspaso de los agentes a su distrito, del que se viene hablando hace más de cuatro años, pero que no se logra resolver. Por ahora, el jefe porteño lo único que logró es una muestra de voluntad con los agentes, al conseguir que la Legislatura aprobara una partida de $ 8 millones que comenzará a dar a la Federal en patrulleros y equipos.

Por cierto para que la Policía de la Capital sea traspasada a la órbita de Ibarra habría que derogar la ley Cafiero y además cambiar los estatutos de la fuerza. Si se tomara esa decisión, también, queda la discusión sobre quién asume los gastos. La Capital pide la partida presupuestaria correspondiente, por eso el jefe porteño está dispuesto a reclamar la cuota de coparticipación que hasta ahora para el distrito es sólo una suma fija que no llega a 2% del monto coparticipable.

El traspaso de la Policía Federal a la Capital Federal gira sin resolución desde que en 1998 Carlos Corach ofertó esa transferencia a Fernando de la Rúa, cuando el Presidente era jefe de Gobierno porteño. Por entonces ya se comenzaron a discutir las limitaciones de la llamada ley Cafiero que impide a la Ciudad una autonomía completa, vetando la posibilidad de que tenga Justicia y policía propias, pero además la situación política de ese momento resultaba inconveniente tanto para Carlos Menem como para la gestión radical, en la antesala de un año electoral. El tiempo pasó con el debate y se llegó a establecer, en los meses en que Enrique Olivera suplió a De la Rúa en la Ciudad, la posibilidad de una transferencia por convenio (en su momento hubo una comisión que estudió el traspaso) para que la Capital tenga a su cargo la denominada Area Metropolitana de la Federal, el conjunto de las 53 comisarías porteñas, que pasarían a tener doble dependencia, del Gobierno de la Ciudad y del Ministerio del Interior, una situación complicada para hacer frente a la inseguridad creciente de los vecinos. El jefe de Gobierno de la Ciudad tendría el control de la fuerza y facultades para remover autoridades, pero los agentes mantendrían relación de dependencia con el gobierno nacional. Ahora Ibarra quiere la transferencia completa, por eso quiere reunirse con Cavallo, cita a la que llevará el proyecto de ley de Alfredo Castañón. El cavallista propuso, cuando era diputado nacional, la derogación de la ley Cafiero.

En la reunión que ayer mantuvo De la Rúa con el ministro del Interior y el jefe policial (ver nota aparte) se volvió a discutir el tema.

Ibarra generó un compromiso para que esa transferencia se haga durante su mandato: creó en su gabinete una nueva Secretaría de Justicia y Seguridad que tiene a cargo Facundo Suárez Lastra. También Ibarra en su campaña electoral anunció una serie de cambios que se propone a largo plazo para la Policía, como jerarquizar la función y que los agentes tengan estudios adicionales, que tal vez sea la de Seguridad la única área del Gobierno porteño que cuente con una política concreta, hasta ahora para aplicar en el vacío.

El subsecretario de Seguridad de la Ciudad, Eduardo Thölke, explicó en ese sentido a este diario que «nosotros consideramos que el tema está maduro, que estamos en condiciones de manejar la policía propia, falta que la Nación se decida a hacer los mismo». El funcionario radical dijo que el Gobierno porteño quiere «una mesa para discutir con el gobierno nacional «sin condicionamientos previos, porque si no, es como rendirse antes de empezar. Tiene que privar un criterio racional, esta ciudad no puede vivir sin policía, estamos pagando adicionales de policía para que cuiden los hospitales, es una locura», graficó Thölke.

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