Los obispos católicos de nuestro país llamaron al diálogo y a un "acuerdo nacional"
Los obispos católicos de nuestro país llamaron al diálogo y a un "acuerdo nacional" para superar los "dramas" del país, que incluyen la desigualdad social, el peso de la deuda externa, la corrupción y el clientelismo político.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En un documento, los obispos reconocieron "una recuperación en la reducción de los niveles de pobreza e indigencia después de la crisis de 2001-2002", pero señalaron que aún "no se ha logrado reducir sustancialmente el grado de la inequidad social".
"Junto a una mejora en los índices de desempleo, el flagelo del trabajo informal sigue siendo un escollo agobiante para la real promoción de millones de argentinos", advirtieron los prelados.
El documento es el resultado final de la asamblea celebrada por la Conferencia Episcopal a las afueras de Buenos Aires, en la que el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, fue reelegido por sus pares para continuar al frente del organismo que reúne a los obispos argentinos.
En el texto, los obispos se mostraron preocupados por "la subsistencia del gravísimo problema del endeudamiento del Estado".
"Los pagos de la deuda externa constituyen un rubro estructural del gasto público y condicionan gravemente los esfuerzos que debieran realizarse para saldar la deuda social", indicaron.
Los prelados también se lamentaron de que no se haya podido "erradicar un histórico clima de corrupción" ni "el mal del clientelismo político, alimentado por la distribución de subsidios que no siempre llegan a los que menos tienen".
Los "dramas" expuestos por la Iglesia también incluye "una profunda emergencia educativa", la "marginación de los aborígenes y de los inmigrantes pobres", la situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan, el creciente consumo de drogas y la inseguridad.
En un guiño al campo, sector que este año protagonizó una ardua protesta contra el Gobierno, los obispos reclamaron "concretar un programa nacional agropecuario y agroindustrial".
También reclamaron profundizar la integración regional, "por ejemplo en el Mercosur, y también global, en el contexto de la creciente interdependencia de las naciones, conscientes que "los retrasos en la integración tienden a profundizar la pobreza y las desigualdades".
Los prelados reconocieron que en los últimos años el país vivió "aprendizajes cívicos importantes", no obstante advirtieron que "por el camino de la controversia se profundizan los conflictos, perjudicando especialmente a los más pobres y excluidos".
El texto celebra el crecimiento "en la promoción de los derechos humanos", aunque consideró que todavía se debe "avanzar en su concepción integral, que abarque a la persona humana en todas sus dimensiones".
"También maduramos en la aceptación del pluralismo, que nos enriquece como sociedad, aunque todavía persisten resabios de antiguas intolerancias", matiza el documento.
Los obispos reiteraron que la gran deuda de los argentinos continúa siendo la "deuda social" que, explicaron no es solo un "problema económico o estadístico", sino "primariamente un problema moral".
La iglesia expresó la "la necesidad de buscar acuerdos básicos y duraderos, mediante un diálogo que incluya a todos los argentinos".
En este sentido, consideraron "indispensable procurar consensos fundamentales que se conviertan en referencias constantes para la vida de la Nación y puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno".
Dejá tu comentario