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Y ahora es peor: el presupuesto ascendía en 2000 a 71 millones de pesos y se redujo a 59 millones en 2004, cifra de la que deben descontarse los 11 millones que se llevan la Biblioteca Nacional (hoy con 53% de ausentismo) y el Teatro Cervantes. El resto, 48 millones, se van en sueldos y suelditos, teléfonos, seguridad, y sólo 26% de esa cifra queda para acción cultural.
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