Anteriormente, para ahorrar combustible, el Estado había repartido ollas de presión entre la población, un operativo que incluyó la aparición del propio La guerra del régimen castrista contra las lamparitas incandescentes y su reemplazo por las de bajo consumo ya había sido anunciada por el propio comandante en abril. Pero ni el combustible subsidiado que envía a la isla su amigo
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