27 de diciembre 2001 - 00:00

India movilizó su arsenal nuclear en contra de Pakistán

Activistas indios queman una bandera paquistaní en la ciudad de Calcuta.
Activistas indios queman una bandera paquistaní en la ciudad de Calcuta.
Nueva Delhi e Islamabad (AFP, EFE) - La tensión bélica entre India y Pakistán se incrementó ayer dramáticamente cuando Nueva Delhi anunció que sus misiles nucleares están ya «en posición» para atacar a su vecino y el régimen de Islamabad ordenó una gran movilización de tropas a la frontera en el conflictivo estado de Cachemira.

El incremento de la hostilidad entre los dos países, tradicionales enemigos, es visto con creciente preocupación por la comunidad internacional debido a que ambos, muy próximos a la zona sensible de Afganistán, poseen armamento nuclear.

La India acusa a Pakistán de fomentar el terrorismo entre los separatistas de Cachemira (dividida entre ambos países) e incluso pidió a Estados Unidos que lo sindique como un «estado terrorista».

El gobierno de George W. Bush, que durante las hostilidades en Afganistán encontró en Pakistán a un valioso aliado, respondió ayer anunciando la incorporación de dos grupos cachemires en su lista de organizaciones terroristas que pretende eliminar.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, anunció que inscribió a Lashkar e-Taiba y a Jaish e- Mohammad como «organizaciones extranjeras terroristas», según la ley estadounidense. Powell denunció que «estos dos grupos, que pretenden sostener la causa del pueblo de Cachemira, realizaron numerosos atentados terroristas en India y Pakistán».

• mado a la calma

Mientras Washington multiplicaba gestiones para evitar un conflicto militar abierto, China salió a pedir calma a ambos países, con los que comparte frontera, y sostuvo que esas dos acciones deberían solucionar su disputa a través de conversaciones para evitar la inestabilidad en el sur de Asia. Pero la India respondió que los pedidos de calma deben ser realizados a las autoridades de Islamabad.

Además, también se confirmó el despliegue por parte de ambos países de tropas a ambos lados de la Línea de Control que divide Cachemira, en la cordillera del Himalaya, que en el caso de India incluye a parte de su poderosa fuerza aérea, en lo que fue definida como una «medida de precaución».

Los primeros combates en la línea fronteriza dejaron al menos 16 muertos del lado paquistaní y 19 bases de ese país fueron destruidas.


En tanto, en un intento de aliviar la tensión, Pakistán anunció la detención en su territorio de
Maulana Masood Ahar, líder de Jaish e-Mohammad y acusado por la India de dirigir atentados terroristas. Nueva Delhi exige, sin embargo, un combate frontal del régimen de Pervez Musharraf a los grupos islamistas -que tienen contactos con la red terrorista de Osama bin Laden-, lo que es calificado casi como imposible por observadores.

Musharraf hizo saber, por otra parte, que tiene intención de acudir a la cumbre regional del sur de Asia que tendrá lugar del 4 al 6 de enero en Katmandú (Nepal), en la que también debe participar el primer ministro indio,
Atal Behari Vajpayee.

«Es India la que hace subir la tensión, Nosotros no hacemos más que responder», declaró Anwar Mahmood, secretario paquistaní de Información. «La situación puede mejorar y la tensión reducirse si India así lo quiere.»

Luego de las declaraciones del ministro de Defensa indio, George Fernandes, quien sostuvo que «los sistemas de misiles de India están en posición», un alto responsable paquistaní aseguró que Islamabad podría emplear armas no convencionales en caso de agresión de Nueva Delhi
. «No queremos la guerra», pero «Pakistán no dudará en utilizar armas no convencionales en razón de la amplia superioridad de la India en materia de armas convencionales», declaró ese responsable militar, que requirió el anonimato.

La tensión entre estos dos países creció tras la reiterada acusación india de que Pakistán es responsable del atentado terrorista llevado a cabo por presuntos militantes islamistas contra el Parlamento de Nueva Delhi el pasado 13 de diciembre, en la cual murieron 14 personas. Islamabad desmintió toda vinculación con el ataque y lo condenó, al tiempo que puso en marcha una restricción de las actividades de los dos grupos que figuran en la lista norteamericana de organizaciones terroristas.

Para Pakistán, India está tratando de aprovechar la campaña «antiterrorista» liderada por Estados Unidos para acabar con la rebelión separatista musulmana que prosigue desde 1989, y que en Islamabad se considera como una «lucha de liberación». Ambos países están enfrentados desde 1947 por la región de Cachemira, que ya fue objeto de tres guerras.

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