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16 de julio 2008 - 00:00

Inquietud en el escenario oficialista por los votos

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Eufóricos los diputados kirchneristas Carlos Kunkel, Hugo «Turi» Perié, María del Carmen Rico, Héctor Recalde y Gerónimo Vargas Aignasse junto a otros legisladores y funcionarios en el corralito vip en el escenario que se levantó en la Plaza del Congreso.
La concurrencia de senadores kirchneristas ayer al palco oficial del acto en Plaza del Congreso mostró un panorama inquietante para el gobierno: de los entrevistados por Cristina de Kirchner el lunes por la noche en la Casa Rosada, sólo la riojana Ada Maza dijo presente. No fue un buen antecedente para el conteo final de votos que el oficialismo hará hoy por la mañana antes del inicio de la sesión donde deberán ratificar la Resolución 125.

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El kirchnerismo había pedido ayer asistencia perfecta al acto donde habló Néstor Kirchner. Por Diputados, la concurrencia fue masiva: unos 70 del bloque oficialista estuvieron junto al santafesino Agustín Rossi. El resto sigue de vacaciones o en sus provincias después del esfuerzo de hace 10 días para aprobar en esa Cámara las retenciones móviles. En realidad, al acto fue sólo el ala ultrakirchnerista del bloque. Nadie quiso reconocerlo, pero los que pudieron evitar el momento lo hicieron con cualquier justificativo.

Por eso Rossi estaba rodeado de lo más granado del oficialismo, como Alberto Cantero Gutiérrez, el presidente de la Comisión de Agricultura que manejó el debate en Diputados, o Juan Carlos Dante Gullo, que hasta hizo cálculos sobre la concurrencia: «Supera nuestras expectativas, les va a generar a la Presidenta, al partido y a todos los argentinos la tranquilidad de que somos un pueblo que estamos de pie y queremos generar cosas». Edgardo Depetri todavía fue más exagerado: «Este es uno de los actos más importantes de la democracia», dijo.

  • Prueba de amor

  • Con los senadores pasó algo similar, aunque en ese caso la prueba de amor al gobierno aún no la han dado. Por lo tanto, la concurrencia al acto sirvió como un pase de lista: estuvieron todos los senadores oficialistas que pocas horas antes habían concurrido a la reunión de la bancada para definir la estrategia de hoy en el recinto.

    Algunos de ellos, acompañados por Miguel Pichetto, llegaron a saludarse con Kirchner. Fue un testeo final antes de la última batalla.

    Mientras tanto, desde Diputados justificaban el acto en la Plaza, aunque más no fuera por esa foto: «Fue un acierto haber hecho el acto porque el del campo solo hubiera sido muy fuerte para los senadores», decían desde el sector de Rossi.

    Nada era seguro ayer en ese palco oficial de legisladores. No aparecieron por allí Ramón Saadi, ni Teresita Quintela, mucho menos el santiagueño Emilio Rached, que aunque no milite en el bloque kirchnerista, sino en el radicalismo K, podría ser el voto que vuelque la balanza a favor del gobierno.

    Otro sector del palco parecía más animado y con menos presiones. El sanjuanino César Gioja alardeaba: «Tenemos los números como para estar tranquilos con el resultado, la oposición está haciendo terrorismo en relación con que tiene el número; esa es una maniobra de última hora que no se condice con la realidad de la opinión de los senadores».

    El moyanista Héctor Recalde lo seguía: «Cuando se expida el Senado, que lo va a hacer mañana, esto tiene que dar por terminado el conflicto», y hasta se plegó a los dichos de Néstor Kirchner, sobre los dirigentes del agro a los que calificó como «desestabilizantes» y de lanzar amenazas.

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