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14 de julio 2011 - 15:16

Insólita disputa por una plazoleta bautizada Néstor Kirchner agita a los vecinos de San Telmo

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El primero de julio pasado una miniexcavadora Bobcat con martillo automático llegó al cruce de Perú e Independencia para arrasar con la plazoleta.
Envueltos en una insólita disputa por un lote de 150 metros cuadrados, los vecinos de San Telmo serán testigos en los próximos días de la demolición total de una plazoleta ubicada en la intersección de Perú y la avenida Independencia. Ante ambito.com, el propietario legítimo del pequeño predio, el arquitecto Roberto Glaubach mostró documentos y relató cómo los incidentes con manifestantes el inicio de la construcción de un edificio de oficinas de cuatro pisos.

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El terreno de 20 por 7,5 metros lo compró el padre en 1949, era la segunda casa de la esquina, porque sobre la ochava había un bar. En 1968 muere el padre y decide demoler la vivienda y puso allí una playa de estacionamiento que no funcionó. En la época en que el brigadier Osvaldo Cacciatore era intendente se hizo la ampliación de la avenida Independencia, se demolió el bar y se tomó una pequeña parte del terreno de Glaubach, que ahora se convirtió en la polémica "plazoleta".

"En aquél momento, aparte de indemnizarme por el 1,50 metros que me sacó de mi lote, la municipalidad te ofrecía cercarlo o hacer vereda. Elegí hacerlo vereda para evitar que me lo usurpen, como pasó con otros lotes de la avenida que terminaron ocupados", relató.

Durante años el terreno formó parte de la vereda hasta que en 1999, durante el gobierno de Fernando De la Rúa, la municipalidad construyó un macetero para tratar de hacer una plazoleta. "Cuando me enteré armé un quilombo, inicié un expediente de queja y admitieron que se equivocaron, se disculparon conmigo y me dijeron que saque el macetero y que haga lo que quiera con el terreno". Lo que dice el arquitecto se comprueba en un acta oficial del 8 de enero de 1999, que lleva la firma del ingeniero Pablo de Zorzi, exdirector General de la Administración de Bienes.

Con la intención de invertir en consultorios odontológicos para una obra social, a fines de 2009, Glaubach inició el trámite de obra en la Ciudad para levantar allí un angosto edificio de cuatro pisos con sótano.

Sin embargo, a los pocos días de la muerte de Néstor Kirchner, en noviembre de 2010, Glaubach se enteró de que los vecinos del barrio plantaron arbustos, pintaron los canteros, bautizaron a la plazoleta con el nombre del expresidente y le agregaron en una de las paredes una leyenda de Juan Perón: "Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es cumplir".

"Cuando me lo comentaron fui a la municipalidad para averiguar si la habían hecho una plaza y me ratificaron que no, que el terreno era privado. Los vecinos lo hicieron porque se les ocurrió", detalló. Asesorado por abogados, Glaubach no tomó las riendas porque el pedido de obra todavía no estaba autorizado. "Cuando tengas aprobados los planos vas y demolés todo, es tu propiedad", recordó que le dijeron los letrados.

La resolución del gobierno porteño con la aprobación de los planos se firmó a fines de 2010 y en marzo de este año terminaron por autorizar la construcción. "Voy a hacer un edificio institucional, para oficinas médicas o jurídicas, está habilitado para planta libre", afirmó.

Una semana antes de la demolición, previendo que podía pasar "algo", fue a la comisaría 2° a pedir apoyo logístico. "Imaginé que alguien podría armar un escándalo", justificó.

A las 9 de la mañana del viernes primero de julio pasado, día de aniversario del fallecimiento de una de sus hijas, Glaubach, cinco operarios de la empresa constructora y una miniexcavadora Bobcat con martillo automático llegaron al cruce de Perú e Independencia para arrasar con la plazoleta. A la demolición de los canteros le seguía la colación de un cerco y la instalación del obrador adentro.

"Mi error fue ir confiado a las 9, si iba a las 6 no quedaba nada. Estuvo todo bien hasta que a las 10.30 apareció un hombre de barba que empezó a aplaudir, trajo a los chicos del colegio de al lado, el Huergo, y los instó a hacer pogo hasta que rompieron la cinta de obra. Después se sumaron vecinos que me gritaron macrista, facho, atorrante, corrupto", describió.

Glaubach y el subcomisario de la 2° intentaron calmar los ánimos de los manifestantes. Se les trató de decir que tenía todos los papeles en regla, que no era una plaza pública, que era una propiedad privada. Al rato apareció en la escena el legislador porteño del FpV Francisco "Tito" Nenna para pedir la presencia de funcionarios del gobierno de Mauricio Macri.

Glaubach recordó cómo se presentó Nenna y el tenso diálogo que mantuvieron:

T.N.: Soy Tito Nenna, diputado del Frente para la Victoria en la Legislatura.

R.G.: Mucho gusto, yo soy el arquitecto Glaubach. Usted no tiene nada que hacer acá.

T.N.: Acá no van a mover la máquina...

R.G.: Está cometiendo un delito.

T.N.: A esta plazoleta le pusimos el nombre de un gran hombre que salvó a la Patria.

R.G.: ¿De quién? ¿De San Martín?

Provocativo, Glaubach ahora confiesa que por ese un exabrupto se tuvo que retirar de la esquina antes que "lo linchen". Sin opciones, frenó la demolición, pidió protección policial al lote y denunció ante la Justicia a Nenna por "turbación de la posesión o tenencia de un inmueble", que es un tipo de usurpación con violencia o amenaza. "Politizaron antes de las elecciones un hecho que no tendría que haber pasado a mayores para nada, ¿a qué lunático se le puede ocurrir que una persona en su sano juicio va a venir a demoler una plaza pública?", se preguntó.

Ese día, la agencia oficial Télam difundió declaraciones de Víctor Cantero, secretario general del Partido Justicialista (PJ) de San Telmo y Constitución que también estuvo presente en la esquina."Una persona que dice ser dueño de la plaza vino con una máquina topadora chiquita y empezó a destruir la plaza", dijo, y agregó: "Lo más raro fue que lo primero que hizo fue tapar el nombre de la plaza y la frase de Perón".

Ahora el caso está en manos de la Fiscalía E, de la Unidad Fiscal Este, que funciona en el segundo piso del edificio del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de la calle Beruti 3345. Cuando a ese expediente se le agreguen los oficios enviados a la Dirección General de Espacios Verdes, al Registro de la Propiedad de la Ciudad y a la Escribanía General porteña donde ratifican que Glaubach es propietario del terreno, las topadoras volverán a Perú e Independencia.

"Unos días antes (de la demolición), alguien que no fui yo, había tapado con un aerosol donde decía Néstor Kirchner. Cuando llegué lo terminé de borrar, mandé a pintar la pared y planté el cartel de obra. En definitiva cumplí con la frase de Perón, en vez de decir, hice, y en vez de prometer realicé", concluyó el arquitecto.

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