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11 de octubre 2004 - 00:00

Internas abiertas, nueva arma K en contra de Duhalde

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Néstor Kirchner

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Duhalde convocó a esas primarias para el 10 de diciembre, pero un amparo, sospechoso, hizo que la jueza María Romilda Servini de Cubría las suspendiera. Después, hizo que por una ley del Congreso no se realizaran por una vez, en 2003. Finalmente, cuando se trató de elegir al candidato a presidente de su propio partido, no sólo no hizo internas abiertas, sino que, directamente, prohibió la realización de internas a través de un congreso (el de Lanús) que, curiosamente, también convalidó la jueza Cubría. De este proceso tan accidentado deriva el poder de Néstor Kirchner.

Es precisamente Kirchner quien puede hacer que aquella fantasía de la desburocratización de los partidos se vuelva ahora en contra de su creador, el caudillo de Lomas de Zamora, como una pesadilla. Ya varios colaboradores le sugirieron al Presidente la posibilidad de que el método de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas se postergue, modifique o suspenda.

Pero el santacruceño prefiere llevar adelante esta forma de selección de candidatos y que por medio de ella se elija a los aspirantes a legislador del año que viene. Claro, puede llegar el momento en que reaparezcan las contraindicaciones que encontró Duhalde una vez lanzado el proceso (desde la dificultad para armar los padrones hasta el costo de convocar a comicios que tendrán casi la dimensión de una elección nacional general).

Si se tiene en cuenta que el propio Kirchner llegó al poder negándose a la realización de elecciones domésticas, cabe pensar que su posición no está en el orden de los principios, sino en el de los intereses. Y, desde esta perspectiva, se puede descubrir rápidamente a qué aspira: la imposición de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas es hoy el arma principal que apunta la Casa Rosada contra el PJ de la provincia de Buenos Aires y su jefe.

Sucede que la ley y sus decretos reglamentarios establecen que basta que se presenten dos listas para que la conducción de una agrupación política tenga que convocar a elecciones. Y que éstas deben realizarse sobre la base de un padrón de afiliados y de ciudadanos independientes, es decir, no afiliados a ningún partido. Para impedir este sistema, siempre se usó la excusa de que estos padrones todavía no existen en la Argentina.

Mientras la selección de candidatos a legisladores se realizó con un sistema cerrado, bastante impermeable a la presión de la opinión pública, la amenaza de desafiar al «aparato» con una figura popular o con una ola mediática se volvió inocua. Duhalde o caudillos como él (Kirchner en Santa Cruz, por citar un caso) podían seguir armando la oferta electoral de sus partidos en el fondo de su casa, como sucedía literalmente en la quinta Don Tomás, de San Vicente (allí debían concurrir los aspirantes a integrar la nómina y firmar un papel sin saber si les tocaría el primer lugar o el número 18).

Ahora, con el sistema de internas abiertas, el kirchnerismo presiona con otras posibilidades: ¿está en condiciones el duhaldismo de resistir la presentación de una lista encabezada por Cristina Kirchner, en comicios de los que pueden participar los peronistas y también los no afiliados, impulsados por una campaña de medios de comunicación para la que el gobierno dispone de un dispositivo más que potente? ¿Cómo eludir el «escrache» de los seguidores más agresivos del Presidente, como Luis D'Elía, que acusó a Duhalde de promover asesinatos?

Estas preguntas llevan a una conclusión que es la que comienza a advertirse en el duhaldismo cada día con más claridad: el juego de Kirchner frente al PJ bonaerense ya no será amenazar con separarse y armar una oferta electoral por fuera de la estructura. Ahora puede conseguir mejores resultados con la insinuación inversa: «ir por adentro», es decir, participar de las internas llevando a votar a los independientes en una cruzada por terminar con la «vieja política». Tal vez con este método las pretensiones del gobierno nacional encuentren un camino más llano, capaz de acercarle los lugares en la lista del PJ que son el botín de la disputa.

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