Internismo lleva a Kirchner a tener un Congreso más débil
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Estas peculiaridades de la ingeniería electoral de Olivos llaman la atención aun sin detenerse en fenómenos verdaderamente inquietantes como los que suceden en la Capital Federal, Santa Fe o Buenos Aires. En el primer distrito, el gobierno gastó una energía sorprendente para hacer el lifting de un PJ que ahora queda oculto tras una lista de extrapartidarios, como la que encabezan Rafael Bielsa y la neodesarrollista Mercedes Marcó del Pont. El canciller aporta su propia excentricidad y manifiesta postularseno porque le guste, sino porque cumple órdenes.
En Santa Fe, el panorama es más dificultoso todavía para Kirchner. Allí la hermana del canciller ni siquiera cumple órdenes. Horacio Rosatti, el ministro de Justicia, aclara que jamás se bajó de una candidatura a la que sólo lo subieron las operaciones de prensa nacidas de la gobernación provincial. Resultado: Kirchner carece de candidato en el tercer distrito del país. Alberto Fernández lanzó la última bengala hacia la transversalidad elogiando a Hermes Binner ayer, pero el socialista ya dijo que «el proyecto de Kirchner es hegemónico» y, por lo tanto, ajeno.
• Estudio especial
Lo de la provincia de Buenos Aires requeriría de un estudio especial para que aparezca una explicación medianamente aceptable. Después de exagerar sus disidencias con Duhalde, a quien irritó capturando intendentes y declarando (al mismo tiempo) «el fin de la vieja política», Kirchner debió aceptar que el ex presidente haga una demostración de manejo del aparato que dejó desconsolado a Felipe Solá y, para completar el cuadro, se prepara para recibir a su antiguo padrino en Olivos para «una negociación que no parezca un acuerdo».
Mientras tanto, Duhalde sirvió la mesa del pacto levantando la apuesta: anoche postuló a su esposa en compañía de José María Díaz Bancalari, nada menos que el presidente del bloque peronista en Diputados. Toda una ironía acerca de quién maneja al oficialismo.
El método K promete destilar para las próximas elecciones una oferta electoral atravesada por contradicciones internas, hija en muchos casos de las presiones y del arrinconamientodel poder central. Se requerirá un clima de mucho optimismo, sobre todo en los indicadores económicos, para hacer de ese mosaico un bloque. Sobre todo para hacer frente a un período legislativo que promete gran dinamismo, si se tiene en cuenta que en las bancas del Congreso estarán Elisa Carrió y Carlos Menem, Luis Barrionuevo y Ricardo López Murphy, Adolfo Rodríguez Saá y Dante Camaño, Hermes Binner y Mauricio Macri. Todavía no está claro, del elenco que está armando Kirchner, quién enfrentará a esa armada opositora.




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