8 de septiembre 2003 - 00:00

Interviene juez contra caza de brujas en Quilmes

El juez de la capital federal Sergio Torres deberá decidir hoy si abre una investigación sobre la conducta del rector de la Universidad Nacional de Quilmes, el ingeniero Julio Villar, por su pedido de renuncia al vicerrector de esa casa, Mariano Naro dowsky, por hacer política junto al candidato porteño Mauricio Macri.

La pesquisa la pidió el viernes de oficio el fiscal Carlos Cearras que quiere saber, como Narodowsky y mucha gente, si Villar violó la ley antidiscriminación al reclamar que este experto en pedagogía deje su puesto en razón de creer este peregrino funcionario público «que la Universidad pública es para gente de centro y de izq uierda».

Narodowsky
, entiende Vill ar, estaría incurso en el delito de militar en el macrismo, una etapa superior de la derecha. Villar es un ingeniero peronista conocido por haber tenido cargos en la burocracia universitaria estatal pero no por sus aportes a la ciencia.

La Ley 23.512 sancionada en la década pasada reprime a quienes discriminan por razones raciales, de sexo o políticas. En una carta dirigida al titular del Consejo Interuniversitario Nacional, Daniel Malcolm, Villar dice que solicitó la renuncia de Narodowsky «a raíz de haber detectado diferencias sustanciales» con el vicerrector de investigaciones de esa casa de estudios.

No aclaró Villar dónde está escrito que los organismos educativos estén reservados para gente que piense como él, que tampoco es hombre que se haya destacado por sus convicciones ideológicas, que recién ahora el público le empieza a conocer.Tampoco dónde dice que el presupuesto público a la hora de pagar los salarios deba discriminar a qué ideas adscriben los profesores y autoridades educativas.

• Asesor

Narodowsky es vicerrector de Investigaciones de la Universidad de Quilmes desde hace un año y medio, el mismo tiempo que lleva como asesor pedagógico de Macri, a cuya formación llegó después de una militancia frepasista no peronista. Le comentó al rector alguna vez que trabajaba políticamente para Macri y, recuerda ahora Narodowsky, aVillar no le gustó, pero nunca pasó de una discrepancia política cord ial. «En Quilmes -dice Narodows ky- hay una ley no escrita que dice que la política queda afuera de la universidad pero adentro no hay partidos».

Las aberrantes declaraciones de
Villar se conocieron la semana anterior en el diario quilmeño «El Sol» y en una FM local, pero alcanzaron repercusión cuando Villar giró un email en cadena a la comunidad universitaria que circuló a través del Consejo Interuniversitario de Rectores.

El calor de la campaña le agregó sal a la polémica:
el conflicto compromete a una de las universidades nuevas del conurbano bonaerense, parte de una red que nació para superar la exagerada politización de las viejas casas de estudio. Peronísticamente hablando, para darle una oportunidad al peronismo ahogado desde 1983 por la hegemonía del radicalismo en las universidades de Buenos Aires y La Plata.

Es decir, que nacieron justificadas en la necesidad de evitar la caza de brujas por militancia política, algo que no parece haber hecho carne en Villar.

• Pluralismo

La Universidad de Quilmes, de hecho, se caracterizó en una primera etapa por una pluralidad poco común en el terreno político para las universidades argentinas. Lo mismo ocurrió con la decena de casas que nacieron en la década de los años '90, que mostraron una convivencia de académicos de todo tipo de extracción.

Con la salida del peronismo del gobierno en 1999 ese encastillamiento político comenzó a tambalear. La última etapa de la administración menemista, con Susana Decibe en el ministerio y Juan Carlos Mazzón como responsable político de las universidades del conurbano, permitió atornillar al grupo de rectores que manejan esas universidades. Un elenco donde no ha habido muchos relevos desde la fundación de esas casas.

Villar
hizo un gesto de liberalidad política acorde con el programa pluralista cuando propuso contratar a algunos políticos para que le contasen su experiencia a los alumnos desde la cátedra, pese a no contar con antecedentes académicos.

Una manera, de paso, de atraer alumnos lábiles ante las celebrities de la opinión pública. Así invistieron profesores a
Chacho Alvarez (da clases de política comparada, tema con el cual aburre desde ayer a los lectores de diarios), Miguel Bonasso (gerente de un taller de periodismo) y a Rodolfo Terragno (a quien además le publicaron un libro).

• Cortesía

La pelea política hizo que desde al macrismo se lo señale a Bonasso como autor de la campaña contra este vicerrector, quizá por su ánimo poco tolerante con los adversarios -suele calificar en público a Carlos Menem con la misma apelación a la madre que usaba el senador Joseph McCarthy para insultar a Harry Truman. Cortés, Narodowsky dice: «no lo puedo creer» cuando escucha en el comando macrista esos gritos de guerra.

Para hoy se espera la declaración de repudio a los dichos de
Villar que firma la mayoría de los miembros del consejo superior de la Universidad de Quilmes, algo que sólo puede formalizarse y tener consecuencias reglamentarias si el rector accede a convocar a una sesión extraordinaria de ese cuerpo. Como la declaración lo puede hacer tamba-lear en el cargo, claro,Villar ni piensa en convocar a ese consejo.

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