Izquierda: EE.UU. advierte sobre populismos adinerados
El diario «The Washington Post» dedicó ayer una nota de opinión a desarrollar un ángulo que ya se adelantó en estas páginas: la emergencia de caudillos populistas latinoamericanos con poco carisma, pero con mucha plata, algo que los exime del compromiso de los líderes clásicos del siglo pasado de convocar a grandes plazas para escuchar discursos airados en tono mussoliniano. El articulista del diario estadounidense dice que el populismo de un Hugo Chávez duraría hasta que incumpliese lo que promete, pero su futuro está «acolchonado» por el alto precio del dólar. Según la nota, la Cumbre de Mar del Plata sirvió para algo: para que George W. Bush tomase conocimiento directo de la situación del continente y su viraje hacia la izquierda, una ola que compromete incluso al antes moderado, pero ahora más pro chavista Néstor Kirchner.
-
Michel y Bahl reclaman al Gobierno por posibles restricciones de la UE al biodiésel entrerriano
-
Qué son los Acuerdos de Isaac entre la Argentina e Israel
Hay otros panoramas: los candidatos de centroderecha todavía pueden ganar en México y Perú, y un candidato puede impedir la reelección del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil.
Pero eso no es lo que están anticipando los funcionarios de la administración de Bush. «Esta es una ola que no ha alcanzado su punto máximo», según declaraciones obtenidas recientemente.
Gracias a la cumbre de Mar del Plata, Bush está, por lo menos, más al tanto del problema. A su regreso solicitó una revisión de alto nivel sobre la política estadounidense en la región.
Una reunión posterior de altos funcionarios de los departamentos del Estado de Defensa y Hacienda, entre otros, generó un puñado de nuevas ideas.
Por ejemplo, el subsecretario de Estado, Roberto Zoellick, que ayudó a desactivar una crisis política en Nicaragua en octubre, propuso una iniciativa para profundizar los contratos de EE.UU. con los países en América Central mientras que se implementa el Acuerdo de Libre Comercio en esa región.
Por su parte, Hacienda sugirió trabajar más de cerca con la estabilidad financiera de Brasil. Asimismo, surgió una iniciativa energética, que se realizaría juntamente con Canadá, para competir con el agresivo programa de Chávez que proporciona petróleo barato a los países del Caribe y otras regiones.
Sin embargo, todavía no hay una estrategia más amplia para contener la ofensiva política y económica de Chávez, que ahora incluye una red regional de televisión y un consorcio
energético.
Algunos funcionarios sostienen que el modelo del «caudillo» se derrumbará cuando sea incapaz de cumplir con las expectativas que ha creado. Pero Chávez será amortiguado por los altos precios del petróleo.
Por otra parte, el próximo paso de la administración es negar las políticas estadounidenses en las que los latinoamericanos están enfocados: inmigración y ayuda. En ambos casos, Estados Unidos se está preparando para castigar a sus amigos.
Los mexicanos están ultrajados por los fuertes controles en la frontera y por la ausencia de medidas para legalizar a inmigrantes. Además, los salvadoreños instalados en EE.UU. pueden perder su derecho de trabajar y permanecer en Washington bajo el «estado temporal de protección», ya que el gobierno tomó la decisión de no renovarlo cuando expire, según fuentes.
Además, México y Chile pueden ser excluidos de programas de ayuda este año debido a su ratificación del tratado que crea la Corte Penal Internacional y la ausencia de acuerdos bilaterales con Washington que eximan a ciudadanos de EE.UU. de él. La ley establece excepciones: Kirchner recibió una. Pero los ideólogos de la administración insistieron en castigar amigablemente a naciones latinoamericanas que desean mantener una alianza militar con los Estados Unidos. Chile, que está comprando F-16 norteamericanos, puede no contar con el entrenamiento del Pentágono para sus pilotos si, según lo esperado, ratifica el tratado en las próximas semanas.
Todos estos progresos pueden no importar mucho en el funcionamiento a largo plazo. América latina no plantea ninguna amenaza seria a la seguridad de Estados Unidos. Chávez y sus seguidores populistas no podrán crear una sostenible prosperidad, como ya lo ha demostrado la historia.
Las mismas democracias que están dando a izquierdistas una oportunidad para gobernar, si están preservadas, los expulsarán cuando fallen. Sin embargo, en corto plazo, América latina será un lugar antipático para las ideas liberales y los mercados libres, y con ellos los Estados Unidos.



Dejá tu comentario