23 de diciembre 2005 - 00:00

Kirchner dispuso cese de hostilidades con PJ

Néstor Kirchner, ayer en su despacho con Alberto Fernández y Carlos Tomada, dictó un alto el fuego para Navidad y Año Nuevo con sus adversarios y comenzó a recibir a los intendentes del conurbano que se referencian en el duhaldismo.
Néstor Kirchner, ayer en su despacho con Alberto Fernández y Carlos Tomada, dictó un alto el fuego para Navidad y Año Nuevo con sus adversarios y comenzó a recibir a los intendentes del conurbano que se referencian en el duhaldismo.
Néstor Kirchner ordenó a sus punteros de la provincia de Buenos Aires que suspendan sus embates contra los intendentes del PJ duhaldista y, para reforzar esa posición pacífica, dictó una amnistía para cuatro jefes comunales del peronismo.

Esta semana, entre lunes y miércoles, el Presidente recibió en la Casa de Gobierno a cuatro alcaldes que el 23 de octubre escoltaron a Eduardo Duhalde -y, salvo uno, fueron derrotados en sus distritos, compitiendo con el sello del PJ-. Las citas suponen, en los hechos, su alineamiento con el Presidente.

Juan José Mussi
, de Berazategui; Hugo Curto, de Tres de Febrero -que ya había estado anteriormente con Kirchner-; Osvaldo Amieiro, de San Fernando, y Luis Acuña, de Hurlingham, pasaron por Balcarce 50 para reunirse con el Presidente y expresar su apoyo al gobierno.

De las gestiones participó, por pedido expreso del patagónico, el intendente de Florencio Varela y titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Julio Pereyra, que en esas costuras actúa en general en tándem con el alcalde de Ituzaingó, Alberto Descalzo.

Para aquellos duhaldistas, la Navidad llegó anticipadamente. Que Kirchner les haya abierto (o reabierto) las puertas de su despacho implica que, aunque con condiciones, podrán volver a gozar de beneficios que les estaban vedados: básicamente, entrar en el reparto de obras y subsidios.

Existe, sin embargo, un motivo más profundo en la decisión del Presidente: tras la elección, en varios municipios gobernados por ex laderos de Duhalde, el kirchnerismo acumuló concejales y quedó, en algún caso, hasta con posibilidad de controlar el Legislativo local.

• Caso emblemático

Conociendo las pasiones de los peronistas, de ahí a una maniobra para destituir al intendente hay un tranco de hormiga. Y eso es, justamente, lo que pretenden evitar: que el Frente para la Victoria encabece aventuras políticas para «tumbar» a intendentes duhaldistas, más con la situación del porteño Aníbal Ibarra como antecedente.

Un caso emblemático es Lanús. Allí,
Manolo Quindimil quedó golpeado luego de la elección y con un Concejo Deliberante en plena tensión. Hasta hubo algunos sondeos y movimientos preliminares para pergeñar una aventura para « copar» el manejo de ese cuerpo.

Algo similar ocurrió en Avellaneda. Allí, un dirigente del FpV,
«Cholo» García, encabezó una protesta del gremio municipal contra el intendente Baldomero «Cacho» Alvarez. El episodio se conoce y fue, en su momento, alertado por el PJ como intento de desestabilización.

Kirchner
, entonces, quiere trasmitir el mensajede que el gobierno le dará «respaldo institucional» a los jefes comunales del PJ oficial -lo mismo hizo Solá que hoy almorzará con los intendentes del conurbano en La Plata- y para potenciar ese gesto recibió a un puñado de ellos.

La doble disposición de
Kirchner se traduce como un cese de hostilidades aunque, aclaran cerca del Presidente, eso no implica que los «conversos» poselección van a ser incorporados, en igualdad de condiciones que los conversos preelección, al armado kirchnerista.

En las próximas semanas la lista se ampliará:
Jorge Rossi de Lomas de Zamora, Alvarez de Avellaneda (que anteayer, como secretario general del PJ firmó una solicitada de apoyo al pago al FMI) y hasta Brígida Arcuri de San Vicente recibirían la venia oficial.

Así y todo, sobrevive una lista de vetados: nadie concibe, por caso, una pacificación con
Mabel Müller y Oscar Rodríguez, ni con Eduardo Camaño ni con Alfredo Atanasof, por citar alguno de los nombres que repiten quienes frecuentan sistemáticamente al Presidente.

De hecho, la semana pasada,
Oscar Parrilli recibió en dos oportunidades a Aníbal Regueiro, de Presidente Perón, hasta hace 10 días mano derecha de Rodríguez. El intendente se distanció de su ex jefe y de inmediato pidió pista en el kirchnerismo.

En ese distrito, sin embargo, la ecuación es inversa: el PJ oficial, que responde a
Rodríguez y Müller, tiene 11 de los 18 concejales. Con uno solo más, tendrá número suficiente para « desplazar» -los argumentos, en estos casos, no son relevantes- a Regueiro.

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