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11 de junio 2008 - 00:00

Kirchner, forzado a mediar para proteger a socios PJ

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Hugo Moyano, Alberto Balestrini y Julio Pereyra.
Como jefe del PJ, Néstor Kirchner deberá atender en persona varios asuntos inquietantes que empañan el ordenamiento global que ensaya en el peronismo. Efecto colateral del conflicto del campo, tres de sus socios enfrentan panoramas críticos que sólo puede resolver el patagónico.

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Los sacudones alcanzan al jefe de la CGT, Hugo Moyano; al vice bonaerense, Alberto Balestrini, y al titular de la FAM, Julio Pereyra. Son situaciones diferentes, pero tienen una misma matriz: el protectorado que ejerce Kirchner sobre ellos no los exime de desafíos internos.

El camionero enfrenta un escenario conflictivo, y su reelección como líder gremial está en suspenso. Balestrini, a quien el patagónico le prometió entronizarlo en la jefatura del PJ bonaerense, acumula rebeldías. A Pereyra lo torean con una FAM paralela.

  • Protagonismo

  • Los tres son -o fueron- protagonistas estelares en el entramado del poder K. Moyano como garante de tropa callejera; Balestrini como «comisario» de Daniel Scioli en la provincia; Pereyra como encargado de tejer una red de alcaldes leales, ajena a los gobernadores.

    La situación de riesgo de cada uno es distinta. Pero tienen en común un factor: sólo la intervención expresa, aunque no necesariamente pública, de Kirchner puede desactivar las disidencias que enfrentan, cada uno en sus dominios, Moyano, Balestrini y Pereyra.

    La imprescindible intervención del ex presidente sugiere dos lecturas: puede tomarse como un desafío al propio Kirchner que no oculta sus preferencias por esos socios o como una táctica que él mismo consiente, o al menos no aborta, para desgastar a sus laderos.

    A su modo, émulo de Juan Domingo Perón, Kirchner aplica el manual del peronismo básico al bendecir a jefes que no gozan de una plena adhesión entre sus pares para, de ese modo, garantizarse -al menos en teoríaque la jefatura real seguirá en sus manos. Sobrevuela, además, una segunda perversión: autoriza que broten los quejosos para que quede, luego, claramente manifiesto que sólo el «dedazo» patagónico pudo apagar las disidencias. Es decir, que los mandos no son propios sino por la transferencia de Kirchner.

    Es oportuno explorar caso por caso.

  • El episodio testigo es el que involucra a Hugo Moyano. El 8 de julio, la CGT debería montar su Congreso para elegir a la cúpula gremial que reinará por los próximos cuatro años. En las últimas dos semanas, como anticipó este diario, un ancho núcleo gremial reveló sus fuertes diferencias respecto de la reelección del camionero. No sólo Luis Barrionuevo sino además «los Gordos», en parte los líberos Gerardo Martínez ( UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), e incluso la UOM de Antonio Caló. En ese período, Julio De Vido medió para apagar las protestas. No se descarta, como ya contó este diario, que el Congreso deba postergarse a pesar de que Moyano insiste que lo hará el 8 aunque «estemos solos». ¿Puede Kirchner dejar suelto al camionero y permitir que un operativo lo desplace de la CGT para proclamar a Caló? «Nunca un presidente puso al jefe de la CGT», dice una verdad a medias de Barrionuevo para tratar de sumar rebeldes. Otras voces del circo gremial, no precisamente moyanistas, entienden que Kirchner no puede dejar «suelto» a Moyano por, dicen, «su peligrosidad». «Al otro día te llenó de camioneros las rutas para pedir una aumento de 35%», proyectan. Sin embargo, con una activa participación de Armando Cavalieri -quien habla con Kirchner, con Alberto Fernández y con Carlos Zannini más de lo que se informa- se expande la hipótesis de que se combatirá a Moyano o, al menos, se lo forzará a una conducción casi colegiada. Esa última opción no debería disgustarle a Kirchner: un Moyano debilitado es menos peligroso que uno todopoderoso que se cree jefe de la CGT por mérito propio.

  • El otro expediente que debe analizar Kirchner lleva como título Alberto Balestrini. Cuando descendió de presidente de la Cámara de Diputados de la Nación a vice bonaerense, el matancero pidió dos condiciones: que no le habiliten colectoras en La Matanza y convertirse, cuando termine el mandato de José María Díaz Bancalari, en jefe del PJ bonaerense. La primera condición se le respetó aun ante un pedido de Cristina de Kirchner que terminó en discusión con Balestrini; la segunda está, como nunca antes, en veremos. Son tantos los actores que resisten la entronización de Balestrini, que Kirchner va a tener que sobreactuar su preferencia por el ex diputado. De hecho, otros tres dirigentes, de diálogo fluido con el ex presidente, se anotan para la jefatura del PJ: el propio Díaz Bancalari, Florencio Randazzo y Julio Pereyra. Pero el nombre que atormenta a Balestrini es el de Daniel Scioli porque, llegado el caso, al único que no puede enfrentar es al gobernador.

    - Daniel, tenés que ir vos como presidente del partido -le dijo, tiempo atrás, el intendente de Varela al gobernador en nombre de «varios» intendentes del conurbano.

    - Yo tengo un compromiso tomado, Julio -lo evadió Scioli que, sin embargo, no clausuró la posibilidad de terminar, en diciembre próximo o en marzo de 2009, como jefe del PJ. «Como siempre, voy a hacer lo que diga Néstor», se blinda el gobernador para que, llegado el caso, no se lea su accionar como una traición a Balestrini que tenía como misión actuar como «comisario» del gobernador, tarea que, pasado el tiempo, se volvió innecesaria: el vigilado se convirtió en un servidor más leal y aplicado que quien debía fungir de vigilador. Algo así como un síndrome de Estocolmo de la política; muy peronista todo.

  • La tercera carpeta que tiene en su escritorio Kirchner refiere a Pereyra, alcalde de Florencio Varela y titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM). Mañana, Pereyra llegará a la sede del PJ nacional como jefe de una numerosa tropa de intendentes peronistas para completar la ronda de alineamiento que inició Kirchner para evitar fugas y quejas en el marco del conflicto del campo. Protegido de Kirchner, Pereyra debe soportar, sin embargo, que en las provincias -ya estalló Córdoba con un documento firmado por casi 300 intendentes y jefes de comunas- y, en provincia de Buenos Aires, la costura silenciosa que llevan adelante intendentes y legisladores que consideran que la FAM, como única ventanilla municipal, no los representa.

    La fantasía de una FAM paralela aturde a algunos dirigentes del PJ que, dicen, cuentan con cierto guiño desde la gobernación de La Plata. Recién electo, Pereyra no tiene riesgo de perder la conducción de la Federación pero sí, quizá, ver diezmada la representatividad.
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