28 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner iría a 38% de votos con Duhalde si hubiera elección

Néstor Kirchner puede decir que hoy sería capaz de reunir 6,15 millones de votos en las urnas en alianza con Eduardo Duhalde. Solo llegaría en el país a 3,65 millones que le representaría 23% de electorado propio. No es poco si se tiene en cuenta que solo se le adjudicaban 5% de votos propios antes de que lo designara candidato Duhalde para los comicios del 27 de abril último donde se consagró Presidente con el apoyo de todo el peronismo duhaldista y de algunos gobernadores (Gildo Insfrán de Formosa, Carlos Rovira de Misiones y Eduardo Fellner de Jujuy). Kirchner con Duhalde habrían subido hoy a 38% de votantes contra 21% que obtuvieron en la primera vuelta contra Carlos Menem. ¿De dónde surge ese 38% actual? De sumar los resultados donde el presidente Kirchner brindó apoyos y cómo le fue al concluir todas las elecciones hasta el año 2005. La estrategia de la transversalidad le sirvió a Kirchner para afirmarse donde no pudo el 27 de abril. Claro, sumando el peso de ejercer la Presidencia y no haber decaído demasiado Eduardo Duhalde. Todo surge del análisis en cada provincia de los sufragios obtenidos con o sin apoyo por Kirchner. El número de 38% sería base de Kirchner-Duhalde hoy. Pero casi se duplica con el resto del peronismo. Es otra forma --más técnica y con votantes-de medir consenso que las encuestas más al tanteo que le adjudican al actual presidente 70% o algo más de "popularidad". Propio 23% y con Duhalde 38% según últimas votaciones es mucho si se tiene en cuenta que el voto peronista que no siguió el consejo presidencial en estos meses y optó por caudillos provinciales no kirchneristas podría votar al santacruceño en una elección nacional.

Kirchner iría a 38% de votos con Duhalde si hubiera elección
En la Capital Federal la pregunta sería ¿el voto de Kirchner es el voto de Ibarra? y el de Carrió, aliada con el actual jefe de Gobierno porte-ño en las últimas elecciones, ¿también puede considerarse cautivo del Presidente?, cuando ahora la chaqueña ingresó formalmente en una opositora crítica a los Kirchner, por lo menos en sus manejos institucionales. El gobierno jugó a fondo por la candidatura de Ibarra por lo que podría entenderse que 37%, equivalente a 639,500 votos, que consiguió en la Capital aprueba la gestión del Presidente. Pero el resto decidió su voto por otro candidato, sin tomar en cuenta las distorsiones que produce en el gusto electoral la segunda vuelta, que su gran mayoría no apoya al Presidente.

También podría interpretarse que el voto a Kirchner está identificado en la Capital con el voto anti-Macri, pero cualquiera de los candidatos que compitieron con Macri e Ibarra dejaron en claro durante la campaña que no apoyaban la gestión del Presidente. Por lo tanto, en este caso también debería repetirse 37% de los votos como cautivos de Kirchner, dentro de los cuales están comprendidos los de uno de los amigos de la Casa Rosada, Miguel Bonasso.

• Distrito calificado

La situación de Santa Fe es igualmente complicada. Son frecuentes los casos en que un votante elige a un gobernador y al mismo tiempo vota por un candidato a presidente que ni se dirige la palabra con el jefe provincial. «Que Kirchner tenga 80% de popularidad, no significa que en Santa Fe haya obediencia debida», dicen los dirigentes reutemanistas, recordando que, más allá de los resultados, se está hablando de un distrito calificado desde siempre como menemista crítico.

En las últimas elecciones el justicialismo obtuvo allí 721.394 votos, lo que le permitió llevarse 6 diputados. De ese número, podrían asignarse a Kirchner los 345.744 que obtuvo Jorge Obeid, por quien el Presidente hizo campaña, pero no los 258.701 del Alberto Hammerly, el segundo sublema peronista.

En Mendoza se vuelve a confirmar la selectividad en votos. Mientras el peronismo se quedó con las dos bancas a senador por la mayoría, eligiendo más al candidato que al partido, en la elección a gobernador Guillermo Amstutz, con 271.470 votos fue ampliamente derrotado por el radical Julio Cobos que le sacó 7 puntos de ventaja. Kirchner apareció allí públicamente con Amstutz aunque con cierta frialdad. Pero se comprometió con Celso Jaque, candidato a senador, como en la inauguración de obras hechas por su municipio peronista de Malargüe con fondos de la Presidencia de la Nación. Por eso sólo esos 254.510 votos podrían considerarse como puros del Presidente.

Si hay una provincia que le fue esquiva al Presidente fue Río Negro. Allí su candidato, Eduardo Rosso, por quien Cristina Kirchner hizo campa-ña, terminó en tercer lugar con sólo 24.744 votos. No podrían considerarse, entonces, como caudal de Kirchner los 72.328 votos del otro peronista, Carlos Soria, quien salió segundo en la elección a gobernador y sólo se sacó una foto con el Presidente a último momento.

• Apoyo

En la provincia de Buenos Aires la situación fue más clara en el momento de la elección a gobernador, el pasado 14 de setiembre, que lo es en la actualidad. Si bien no reinaba la paz absoluta entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde, el peronismo bonaerense, con sus más y sus menos se encolumnó detrás del actual gobernador y con el marco de apoyo al gobierno de Kirchner.

Duhalde lo había hecho presidente unos meses antes y la magia se mantenía, aunque ya se veían algunas grietas. Desde ese punto de vista no puede negarse que los 2.501.954 votos que obtuvo Solá fueron un apoyo a la gestión presidencial, pero sólo mientras dure la alianza con Duhalde. Ese número ya fue desdibujándose en medio de la crisis del PJ bonaerense con las acusaciones públicas del gobernador hacia los Duhalde y su acercamiento carnal a Kirchner con la idea de lanzar línea propia en la provincia, a pesar de que Duhalde diga en público lo contrario. No ha habido una compulsa electoral todavía para testear la situación actual, pero puede decirse, aunque sin precisión, que sin un acuerdo con el ex presidente y mien-tras Solá no desarrolle una base propia más importante, Kirchner no tiene votos propios en la provincia.

En Chaco tampoco le fue bien al candidato de Kirchner. Jorge Capitanich salió segundo con 189.277 votos vencido frente al radical Roy Nikisch.

En otras provincias los números son más claros. Deben asignarse a Kirchner los 131.517 de Eduardo Fellner en Jujuy, obviamente los 61.007 de Sergio Acevedo en Santa Cruz, los 204.801 de Carlos Rovira en Misiones,
Acevedo en Santa Cruz, los 204.801 de Carlos Rovira en Misiones, con los que derrotó a Ramón Puerta que sí fue por adentro del Partido Justicialista o los 43.247 que consiguió Aldo Duzdevich en Neuquén, derrotado por Jorge Sobisch.

En Córdoba la situación es distinta. Allí se eligió gobernador antes que presidente de la Nación, por lo que no puede tomarse esa elección como referencia. Sí fue importante la pelea por la Municipalidad de Córdoba capital donde ganó Luis Juez, un clásico transversal al que Kirchner había apoyado no abiertamente, contra Alfredo Keegan que si contó con el apoyo público del Presidente. De formas, puede tomarse como referencia la excelente elección que hizo el peronismo en la provincia para senadores donde consiguió 402.486 votos, capitalizados por José Manuel de la Sota.

En San Juan, Kirchner puede computar, gracias a las presentaciones que hizo allí su esposa, los 122.342 votos que obtuvo José Luis Gioja y en Formosa el enjambre de sublemas que apoyó con 133.939 votos a Gildo Insfrán también esta encolumnado detrás del Presidente.

No puede decirse, por el contrario, que los 77.051 votos que consagraron a Carlos Verna como gobernador de La Pampa sean kirchneristas. Mucho menos si se recuerdan los enfrentamientos de Verna desde el Senado con el Presidente y el ministro de Economía o la pertenencia de La Pampa a la tradición menemista más pura. Aquí el Presidente volvió a perder contra su propio partido y sólo puede llevarse los 31.089 votos que consiguió su protegido Néstor Ahuad.

Pocos peronistas mostraron una vocación de servicio a Kirchner como el mediático chubu-tense Mario Das Neves, que ganó la gobernación de su provincia haciendo campaña diaria de la mano del matrimonio presidencial. Allí la Casa Rosada puede sumar otros 82.350 votos de apoyo, que sirvieron para derrotar al radical José Luis Lizurume.

• Promesa

Lo mismo puede decirse de Jorge Busti en Entre Ríos que consiguió 267.411 contra 205.896 del radical Sergio Varisco, cuando nadie apostaba el resultado final. Pero a los votos de Busti deben sumarse los 108.300 que obtuvo Emilio Martínez Garbino, que peleó por afuera del PJ pero reivindicando siempre obediencia al santacruceño.

Ni un voto puede reclamar Kirchner de lo obtenido por el peronismo en Salta. Los 206.081 votos de Juan Carlos Romero, ex pareja de fórmula de Carlos Menem, deben sumarse por el contrario al ala de mayor oposición dentro del PJ a Kirchner. Pero aunque no lo apoyó formalmente, el Presidente puede contabilizar como suyos los 70.131 que obtuvo Julio San Millán para su frustrada candidatura a gobernador. Con relación a La Rioja debería tomarse como apoyo real a Kirchner el resultado del 27 de abril, cuando también se realizaron elecciones en la provincia. En ese momento el actual Presidente obtuvo 8.873 votos, situación similar a la de Santiago del Estero donde en la elección presidencial Kirchner logró 137.899 votantes a su favor.

En Catamarca, Kirchner se alió con Oscar Castillo del Frente Cívico y llevaron como candidato al senador radical, Eduardo Brizuela del Moral, lo que le aportaron 62.766 votos.

En Tucumán la situación fue casi graciosa. Kirchner jugó a las escondidas con los candidatos porque, en el fondo, ninguno era de su gusto. Apoyó a regañadientes a José Alperovich a gobernador, porque era peronista, y a algún candidato debía sostener en cada distrito. Todo esto porque Alperovich era el candidato del menemista Julio Miranda. No fue Kirchner a la campa-ña y realmente la presencia nacional en la provincia fue nula.

Por el contrario el Presidente se presentó a reinaugurar unos talleres ferroviarios en la provincia en medio de la campaña de Miranda para senador, lo que el tucumano aprovechó como apoyo a su candidatura. Sólo por esa vía, Kirchner podría sumarse en la provincia 80.831 votos.

Corrientes es también un distrito complicado para calcular el apoyo a Kirchner. Allí gobierna el Frente de Todos, una alianza entre el gobernador radical Ricardo Colombi y un vice justicialista, Eduardo Galantini. En las elecciones recientes a legisladores el peronismo consiguió 123.931 votos, que permitieron que entrara como segundo senador Tato Romero Feris.

¿Los votos peronistas de San Luis pueden considerarse capital electoral del presidente Kirchner? Con seguridad que no, o por lo menos lo serán mientras Adolfo Rodríguez Saá se los preste en tanto no perjudiquen su propio proyecto político. El fin de semana pasado Rodríguez Saá, acompañado de Alicia Leme, consiguió 72% del electorado de la provincia, alcanzando 109.217 votos.

Finalmente, Tierra del Fuego, cerca de su área de influencia, no le trajo a Kirchner ninguna de las alegrías prometidas. En la elección a gobernador el candidato del PJ fue Carlos Manfredotti, que se dirigió a las urnas sin el apoyo del Presidente, porque éste le había ganado en la interna del PJ al preferido de los Kirchner, Daniel Gallo. Pero Manfredotti perdió frente al radical Jorge Colazo.

Gallo le prometió a Kirchner en persona revertir esa derrota en la elección a diputados. Tampoco pudo. El ARI ganó y Gallo, si bien entró como legislador nacional, se quedó con un segundo puesto sumándole al caudal del Presidente 11.930 votos.

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