Néstor Kirchner salió anoche a enfrentar con una dureza no conocida a Eduardo Duhalde y a Felipe Solá, a quienes les reclamó «racionalidad» en el debate por el reparto de impuestos entre Nación y provincias. Se atribuyó el respaldo de los demás gobernadores y dijo que, si se cediera a Buenos Aires, sería necesario un ajuste de 30% del resto del país, algo que equivale a aumentar el superávit a 5 puntos del PBI, cuando hoy está restringido a 2,5.
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• Las provincias hoy están líquidas y superavitarias (algo que no lo ayuda en su disputa con los bonistas, sobre todo cuando anoche también afirmó: «Aquí no hay segunda vuelta. Nuestra oferta en la última porque está hecha con realismo, y si ofreciéramos más para salir del default, dentro de un año volveríamos a estar en default».
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