26 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner quiere ver a Bush en 90 días

La izquierda criolla vivirá hoy un día de gloria. Fidel Castro y Hugo Chávez recorrerán la Ciudad rodeados de militantes locales. Para abrir su primera jornada como presidente, Néstor Kirchner reservó para hoy reuniones individuales con los dos jefes de Estado, sin límites de tiempo precisos. Luego, cada uno tendrá su momento de intercambio con sus seguidores. Para Castro se preparó el salón principal de la Facultad de Derecho de la UBA, adonde irán a escucharlo los militantes de Ciencias Sociales de esa universidad. Para el venezolano se organizó una reunión con adherentes de todos los partidos de izquierda, deseosos de entender la «revolución bolivariana».

Néstor Kirchner recibirá hoy, en su primer día de gobierno y en dos reuniones separadas, a los jefes de Estado de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez.Además, prepara su primer viaje al exterior antes que termine su primer mes de gestión: será a Brasilia para la primera cumbre bilateral con Luiz Inácio Lula Da Silva. Obviamente, el nuevo presidente argentino quiere dar, con estos primeros pasos de política exterior, la imagen de presidente integrando a una especie de bloque socialdemócrata latinoamericano independiente de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Sin embargo, la Cancillería argentina que maneja ahora el rosarino Rafael Bielsa recibió como contrapartida la orden de buscar la posibilidad de lograr antes de que se cumplan los primeros 90 días de gobierno una reunión con el presidente norteamericano, George W. Bush. En lo posible, este encuentro debería ser en medio de alguna reunión multinacional donde, además de Kirchner y del norteamericano, haya más jefes de Estado latinoamericanos.

De todos los jefes de Estado que llegaron a la Argentina para los festejos de la asunción del santacruceño, sólo Fidel Castro y Hugo Chávez tendrán reuniones privadas y oficiales con el presidente argentino. El propio Kirchner reservó personalmente para hoy dos audiencias oficiales con los visitantes, sin límites de tiempos predeterminados, sabiendo las dificultades naturales para restringir la locuacidad de ambos mandatarios. Fidel Castro y Hugo Chávez llegarán a la mañana a la Casa Rosada, en lo que será el primer día de gestión. Del primero, Kirchner recibirá agradecimientos formales al ser considerado por Castro el responsable final de la abstención de la Argentina del voto condenatorio a Cuba en la última reunión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en abril pasado.

Desde el lado argentino, lo que se buscará es hablar con Fidel sobre cuestiones más puntuales, como la posibilidad de capitalizar parte de la deuda que ese país tiene con la Argentina a cambio de inversiones en infraestructura en la isla. Lo que se evitará es hablar de los Estados Unidos, si eso es posible delante de Fidel. El cubano tendrá, en realidad, a la tarde una actividad más interesante. Irá al auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde la mayoría de los estudiantes de la Facultad de George W. Bush Ciencias Sociales escuchará en directo la palabra de uno de sus mayores ideólogos. Se espera, además, la presencia de algunos militantes trotsquistas, opositores de línea del cubano.

Luego de Castro, y lógicamente en horario a confirmar, será el turno de Hugo Chávez. Aquí Kirchner tiene una agenda más concreta y específica para hablar. Los dos coinciden en la condena más abierta al «neoliberalismo», del que el venezolano aseguró que la Argentina tuvo una «sobredosis» durante los '90 generada por «los vientos del Norte» en contraposición de «los vientos del Sur» del patagónico.

Más allá de estos dos encuentros, más simbólicos que efectivos, Kirchner quiere que rápidamente haya reuniones con contenidos más específicos de los intereses políticos y económicos que el patagónico quiere defender.

Bielsa y su vicecanciller, Martín Redrado,
organizarán, antes de cumplir el primer mes de gestión de Kirchner, una cumbre con Lula en Brasilia. En realidad, se trata de cumplir una promesa que ambos presidentes se hicieron hace semanas, cuando se encontraron en la capital brasileña y Lula dio por hecha la designación de Kirchner como jefe de Estado argentino. Nuevamente, como cada vez que asume un nuevo presidente de alguno de los dos países, se hablará de «relanzar el Mercosur», pero desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se promete que en esta oportunidad habrá anuncios con metas temporales concretas.

• Temas a tratar

Se hablará de la moneda común y de la coordinación de metas macroeconómicas, además de ratificar que el Mercosur tendrá una posición común y cerrada dentro de las negociaciones ante el ALCA y la Unión Europea (UE). En principio, se buscará que al encuentro se sumen también los representantes de Paraguay y Uruguay. De todas maneras, en la última quincena de junio, todos los presidentes del bloque tendrán que protagonizar una cumbre de jefes de Estado en Brasil a la que, además, se invitará al chileno Ricardo Lagos. En este encuentro, nuevamente se hablará de la profundización del plan de infraestructura avalado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el continente, que el titular del organismo, Enrique Iglesias, ya tiene acordado con Lula y con Kirchner y que para la Argentina implica una inversión primaria de más de 1.500 millones de dólares.

Lula fue ayer el primer jefe de Estado en dejar la Argentina, luego de la asunción. Pero con dos invitados especiales: Eduardo Duhalde y su esposa Hilda Chiche Duhalde con quienes compartió el avió oficial hacia Brasilia.

Todos estos pasos indican claramente que la tarea de Bielsa será darle forma a la visión latinoamericanista y socialdemócrata de
Kirchner. Lo que en el primer mes de gestión tiene que quedar en claro es que el santacruceño está lejos de las principales potencias mundiales y que, en principio, lo que busca es refirmar las relaciones con los países del continente.

Sin embargo,
Kirchner también habló con Bielsa y con Redrado, antes de asumir, sobre la situación con los Estados Unidos. El flamante presidente pidió un listado de las próximas reuniones internacionales donde potencialmente pueda concurrir George W. Bush, sobre todo las que tengan como escenario a las Naciones Unidas, para sondear la posibilidad de concretar un acuerdo allí con el jefe de Estado norteamericano. Desde la Cancillería, se comenzará a trabajar en el listado de los próximos 90 días en la agenda mundial para encontrar el mejor momento. Una vez determinado el lugar, habrá un cruce de información con el embajador norteamericano, James Walsh, y se buscará cerrar algún acuerdo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar