Los abogados de la Capital Federal irán mañana a las urnas para definir la nueva conducción del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. El resultado de esos comicios será determinante por dos motivos: marcará un nuevo perfil en la relación con el gobierno de Néstor Kirchner y tendrá decisiva incidencia sobre los candidatos que integrarán en noviembre el remozado Consejo de la Magistratura.
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La elección en ese gremio no ha sido indiferente para Kirchner. El gobierno ha jugado su carta presentando un candidato que en todo momento intentó separarse de la administración kirchnerista. La estrategia oficial tenía sentido; además de sumar cuota de poder con un eventual triunfo, aspiraba a que la conducción del Colegio Público de Abogados no cayera en manos de un opositor a la reforma. A 24 horas de esos comicios, éste era el panorama que se presentaba:
En las elecciones competirán seis listas; la 31 de Elías Salazar, un socialista histórico de la asociación de abogados (AABA); la 47 de Jorge Rizzo, un férreo opositor a la Caja de Seguridad para los Abogados (Cassaba); la 51 de Graciela Carminatti, un desprendimiento de la lista de Rizzo; la 48 de Guillermo Borda, que agrupa a dos sectores que en la elección 2002-2004 fueron separados y que viene a representar al Colegio de la Ciudad; la 49 de Gustavo Bossert identificado con Hugo Germano y la conducción actual del Colegio Público que preside Lucio Ibáñez, y la 50 de Ricardo Nissen, ex titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) y a quienes algunos identifican como el candidato del kirchnerismo. Se cree que las elecciones serán reñidas entre las últimas tres listas.
La pelea principal la librarán Guillermo Borda y Gustavo Bossert. De producirse el triunfo del primero habría un cambio de política del Colegio de Abogados frente al gobierno. El civilista, hijo del famoso tratadista, representa a la línea de centroderecha de los abogados y al ala más dura de los abogados frente a la reforma del Consejo de la Magistratura. Un triunfo de Borda sería el fin de 10 años de continuidad del actual oficialismo. El gran perdedor sería el ex presidente de ese colegio y actual presidente de Cassaba Hugo Germano.
Bossert está definido como un progresista no cercano al gobierno. Detrás del ex miembro de la Corte Suprema se acomodan una rara mezcla de peronistas y radicales. Al gobierno le atrae más un «urnazo» de Bossert que un triunfo de Borda. Una derrota del ex juez supremo tendrá incidencia en las elecciones a los dos candidatos para el consejo de jueces. El 50% de los votos para uno de esos aspirantes sale de la Capital Federal. El otro candidato, por ley, tiene que ser del interior.
Nissen venía bien posicionado, pero la aparición de Cristina Kirchner y su proyecto renovador de la Magistratura le hizo perder protagonismo. Se le fue un aliado importante como Eliseo Salazar (le aportaba entre siete u ocho puntos) y después de que salió la ley Cristina se le hizo más difícil mantenerse en primer plano. Nissen ha nucleado a gente de los derechos humanos y laboralistas que permiten alguna identificación con el «progresismo» en términos apartidarios, similar a la que hace algunos años lideró el ex juez Javier Fernández Moore.
Se dice que ahora lucha por lograr 15% del padrón que le permita obtener un lugar en el Consejo Directivo del Colegio.
De cumplirse los pronósticos, Borda quedaría con 9 cargos y Bossert con 4 o 6 puestos de conducción, depende si Nissen llega al piso de 15%.
Un eventual ascenso del civilista a la conducción del Colegio Público de Abogados, con unos 60 mil matriculados, significaría el posicionamiento de esa institución contra la reforma de la Magistratura y en defensa de la inconstitucionalidad de la ley Cristina. Sería, también, la primera vez que los grandes estudios jurídicos llegan al poder del colegio en 20 años.
Con Bossert se juega todo Germano, responsable de 10 años de oficialismo, y también de Cassaba. En términos reales no afectaría en lo inmediato a la conducción de la Caja de Seguridad, pero dentro de dos años -cuando se realice la elección en esa entidad previsional- puede haber sorpresas. La experiencia dice que en 20 años de colegiación el que ganó una vez ganó en una segunda oportunidad. Que Cassaba no sea arrastrada al triunfo de Borda va a depender del manejo de Germano.
En definitiva, si las urnas dan ganador a Borda, habrá un cambio de opinión con relación al gobierno. Kirchner habrá perdido a su candidato al consejo directivo, habrá más oposición a la reforma del Consejo de la Magistratura y comenzará a jugarse el futuro de Cassaba.
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