Igual se ven el viernes en Ouro Preto en otra reunión del Mercosur. El presidente argentino opera bien en cuanto a frenar el expansionismo permanente de los brasileños que ahora quieren agrupar a Sudamérica bajo su égida y lograr un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. No es correcto el enojo del gobierno argentino en cuanto a que Lula da Silva ejecuta un socialismo moderado sin ultras ni setentistas y tiene la economía de su país mucho mejor encaminada y con planes coherentes de desarrollo futuro con concentración de inversiones externas como no sucede aquí.
Las razones de superficie del entredicho entre la Argentina y Brasil están identificadas en el plano comercial. Sin embargo, lo que inquieta en Brasilia tiene que ver con el mediano plazo. El viernes pasado hubo una reunión decisiva en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la que participaron dos delegaciones. La brasileña estuvo presidida por
Son propuestas que había realizado Lavagna en Brasilia, en setiembre. En Economía se quejaban porque los brasileños
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