De uno y otro lado parecen empeñados en hacer sentir el rigor del poder. Lo tiene el macrismo, que gobernará desde el lunes la Capital Federal, pero conserva algo el kirchnerismo, que debe prestar sus votos en la Legislatura porteña, para lo que Mauricio Macri precisa. Esa tensión tendrá hoy su punto máximo, cuando el nuevo oficialismo intente aprobar el llamado paquete económico de leyes, al que ayer, el Frente para la Victoria, le ha dicho que no. El macrismo suma otros aliados y puede demostrarle que son prescindentes. Ese juego se estirará hoy todo lo posible, hasta la noche, cuando debe iniciarse el debate sobre Presupuesto, aumento de impuestos y deuda para la Capital Federal.
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Sólo restan la sesión extraordinaria convocada para hoy, y la ordinaria de mañana. La semana que viene, la relación de fuerzas será otra y quizá se arrepienta Macri de haber insistido ante la actual Legislatura en la sanción de unas diez leyes, de las cuales, como poco cinco pasarán para después del recambio de bancas y asunción de autoridades de la Ciudad de Buenos Aires. Al menos Macri ya sabe, que no tiene la misma fortuna que Daniel Scioli, en algunos aspectos, claro. Ayer la Legislatura bonaerense le aprobó al gobernador electo la ley que crea una agencia de recaudación como la AFIP, el proyecto gemelo del que Macri busca para la Ciudad de Buenos Aires. Pero, no es todo. El mandatario porteño electo se empeñó en que la actual Legislatura le apruebe el Presupuesto 2008, con un endeudamiento de $ 1.628 millones y suba en el impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza.
«Si Macri no cambia el presupuesto, no se lo aprobamos», sentenció tras una jornada de negociaciones, el titular de la bancada kirchnerista, Diego Kravetz.
«En realidad quieren aumentar el Presupuesto y nosotros dijimos que no, nos da lo mismo aprobarlo la semana que viene», replicaron los macristas en un duro cruce, que podría dejar a Macri en su primer fracaso y después de haber hecho desfilar a todos los ministros nominados para que den explicaciones ante los legisladores sobre en qué gastarán los fondos públicos.
El kirchnerismo, tal como anticipó este diario, les pidió a los macristas que la creación de un fondo especial para «infraestructura social» no sea un artículo de la ley de Presupuesto 2008, sino una norma aparte donde se especifique en un anexo cuáles serán las construcciones a realizar.
Ayer, el proyecto no había cambiado, pero sí la posición del kirchnerismo que se ha encolumnado en querer un detalle de cómo gastará el fondo especial Macri, quien buscará financiamiento externo para las obras.
Endeudamiento
El macrismo reúne actualmente 22 diputados y el kirchnerismo suma 17. Necesita sentar a 31 legisladores para tener quórum y luego mayoría para aprobar el Presupuesto. En cambio para la sanción de la ley tarifaria, que incluye la suba del ABL, debería reunir 31 votos.
El Presupuesto que propone Macri incluye un endeudamiento para gasto corriente y no para obras públicas. «Si el macrismo acepta que el endeudamiento sea para obras determinadas y con fuerte control legislativo, lo vamos a acompañar», explicaron tanto Kravetz como Juan Manuel Olmos, titular de la comisión de Hacienda, donde ayer debía firmarse el despacho de la ley para ser aprobada hoy. El proyecto de ley de presupuesto 2008 tiene un cálculo de $13.083 millones para gastos corrientes y de capital, mientras que los recursos están estimados en $11.770 millones, más la deuda que se piensa emitir en el marco del financiamiento del plan plurianual de inversiones.
La distribución del gasto, está calculada en $2553 millones para Salud; $ 3.265 para Educación; $1.191 para obras públicas y $ 1.660 para Ambiente y Espacio Público, que son las áreas que mayor monto tienen asignado.
Si Macri no logra hoy la sanción del paquete de leyes económicas, la votación quedará para la próxima Legislatura, cuyo recambio comienza este viernes, y donde el macrismo sumará 28 diputados propios.
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