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17 de mayo 2026 - 00:00

La ansiedad del postmileísmo y el riesgo de llegar demasiado temprano

Mientras el Gobierno enfrenta desgaste económico y el impacto del caso Adorni, la dirigencia empieza a discutir liderazgos para 2027. El problema es que nadie sabe todavía si el mileísmo atraviesa una crisis profunda o una turbulencia pasajera.

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“Larreta en 2022 estaba armando el Gabinete, y ahora es legislador porteño”; un dirigente de la oposición advertía sobre los riesgos de acelerar los armados electorales, al calor del entusiasmo —acaso desmedido— que provoca en distintas fuerzas la crisis política de La Libertad Avanza (LLA). La frase resumía un temor que empieza a expandirse en el sistema político: llegar demasiado temprano al 2027 puede ser tan peligroso como llegar tarde.

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La política comenzó a jugar el postmileísmo antes de tener en claro si Javier Milei atraviesa una turbulencia pasajera o el inicio de un desgaste más profundo. En ese marco, distintos espacios empezaron a mover piezas. Axel Kicillof ya se muestra en modo campaña, no exento de tensiones internas en el peronismo. Esta semana se sumó el anuncio del exgobernador sanjuanino Sergio Uñac, que expresó públicamente sus deseos de competir en 2027. Y el PRO inició los primeros movimientos para definir cuál es la distancia correcta al fuego libertario, en momentos donde la llama parece más nociva que acogedora.

Todo sucede, además, sin tener en claro cuáles serán las reglas del año próximo. El Congreso recibió el proyecto de reforma política de LLA, que incluye la eliminación de las PASO, aunque en el oficialismo admiten en privado que hoy están lejos de reunir los 37 votos necesarios en el Senado para aprobar la iniciativa. La mayoría de los actores imagina, por eso, un escenario con continuidad de las primarias.

Es que la eliminación de las PASO sólo favorecería a un oficialismo que necesita contener bajo el escudo del águila violeta a todo el espectro de centroderecha y, al mismo tiempo, enfrentarse a un peronismo atomizado. También explica la intención de Patricia Bullrich de desacoplar esa discusión de Ficha Limpia, uno de los anzuelos de las fuerzas del cielo. Sin embargo, Karina prefiere tratar todo el paquete junto, una de las tantas batallas en la interna de LLA.

Los principales partidos no avalarían la maniobra de eliminar las PASO y en el propio oficialismo relativizan el respaldo de algunos gobernadores dialoguistas que en estos días hicieron gestos de acompañamiento. “Con los dos diputados que tiene el gobernador no alcanza. No mueve el amperímetro”, describía un dirigente libertario ante la consulta de este medio sobre el apoyo que llegaba desde un distrito cordillerano.

El desgaste libertario y el problema del anticasta

Las señales de reordenamiento prematuro encuentran explicación en un dato incontrastable: la caída de la imagen presidencial y de la aprobación de la gestión. El caso Manuel Adorni profundizó una dinámica que ya venía mostrando desgaste. Investigado por presunto enriquecimiento ilícito y con un ostentoso cambio de consumos desde que llegó a la función pública, el jefe de Gabinete dinamitó uno de los activos simbólicos más importantes de La Libertad Avanza: el discurso anticasta.

De hecho, el término prácticamente desapareció del vocabulario libertario. La idea de una fuerza política ajena a los privilegios de la política tradicional quedó golpeada por prácticas, escenas y comportamientos que empiezan a parecerse demasiado a aquello que Milei había prometido combatir.

En el peronismo inquietó más la posibilidad de una reorganización del Gobierno que la continuidad de Adorni. La reunión del viernes en Olivos entre Milei, el vocero y el canciller Pablo Quirno disparó especulaciones sobre una eventual transición que podría concretarse durante las distracciones del Mundial. No obstante, desde la residencia presidencial dejaron trascender de que se trataron temas de la agenda de gestión. Entre los libertarios que esperan el fin de la saga Adorni, circula una hipótesis: si esa silla eléctrica sólo puede ser ocupada por alguien sin aspiraciones electorales ni construcción política propia, Quirno aparece como un nombre plausible.

Como fuera, el desgaste del Gobierno ya no se explica únicamente por la pérdida de atributos simbólicos. El bolsillo empezó a impactar en los sondeos. Un trabajo reciente de Sentimientos Públicos muestra que apenas un 26% de los consultados votaría hoy a Milei para un segundo mandato, aunque el respaldo presenta fuertes diferencias geográficas y sociales. El mileísmo conserva mayor fortaleza en la zona minera y entre los sectores altos, mientras que el rechazo crece con fuerza en el AMBA. También se mantiene relativamente sólido entre jóvenes de entre 18 y 28 años. Así se observa en un mapa donde el violeta oscuro se concentra en el triángulo del litio y el violeta más claro en zonas donde el agro es relevante.

zonas geograficas

En un análisis realizado para este medio, Lucas Klobovs, director de opinión pública de QSocial, enumeró los factores que erosionan al Gobierno: inflación todavía alta, caída del salario, el búmeran anticasta y el caso Adorni. Sin embargo, introdujo una advertencia que explica buena parte de la cautela de algunas líneas opositoras: “El Gobierno mantiene un nivel de apoyo electoral en torno al 30% y, en los escenarios que medimos, sigue liderando. Es un piso que muchos envidiarían en un escenario de ajuste”.

“La política argentina ha enseñado que las curvas pueden invertirse en pocos meses cuando lo cotidiano empieza a aflojar”, agregó Klobovs. Y resumió otro de los dilemas de la oposición: “Eso le da a Milei un margen que pocos presidentes tuvieron en situaciones similares: un electorado disconforme, sí, pero sin un destino claro hacia el cual migrar”.

La ansiedad del 2027

Allí aparece el principal problema opositor. El sistema político empezó a discutir candidaturas antes de resolver qué tipo de alternativa pretende construir. El escenario comienza a ser estructurado alrededor de Milei: continuidad o rechazo. Por eso la necesidad retórica de reflotar el "riesgo kuka", para correr el eje. En ese marco no parece haber demasiado espacio para avenidas del medio.

“No es momento de capitalizar la baja de Milei. La sociedad va a discutir continuidad sí o continuidad no. Hoy la oposición sólo puede trabajar en identificar quiénes empiezan a mostrar atributos presidenciales y quiénes pueden construir una alternativa competitiva”, expresó el consultor Daniel Ivoskus, presidente de la Cumbre Mundial de Comunicación Política. “La gente no va a decidir el voto de 2027 hoy ni mañana. La ansiedad va a dejar a muchos en el camino”, agregó.

Kicillof parece haber decidido asumir el riesgo. Ya es número puesto para la competencia y se mueve en clave presidencial. Polariza con Milei y evita exhibir un peronismo dispuesto a sostener parte del rumbo económico libertario. Esta semana encabezó la clase inaugural del curso de formación política del Instituto de Capacitación Política del PJ bonaerense, donde convivieron los cánticos de La Cámpora reclamando “Cristina Libre” con las respuestas del MDF del gobernador: “Axel Presidente”.

Sergio Massa, mientras tanto, mantiene otra lógica. Impulsa apariciones sectoriales de dirigentes del Frente Renovador para instalar mensajes entre líneas, más dirigidos hacia adentro del sistema político que hacia el electorado general, mientras mide los tiempos de una eventual reaparición personal.

Uñac, con impulso del kirchnerismo, intenta posicionarse con movimientos calculados. Busca instalarse como representante del interior productivo y como una alternativa moderada, más compatible con los requerimientos del mercado y del círculo rojo, que insiste en preservar algunos pilares del actual programa económico, como el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria. Si no hubiera PASO, propondrá una suerte de interna por regiones, para ganar impulso en el interior e instalarse ante cada "mini campaña".

Más enigmáticos son los movimientos del denominado “peronismo federal”, lanzado el 1 de mayo sin candidato definido pero con referentes como Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos, que priorizan por ahora una discusión programática. En el PJ persiste una discusión de fondo: mostrarse como una opción cercana a ciertas demandas de centro para ampliar la base electoral o ubicarse definitivamente en la vereda opuesta del mileísmo. “Si esto se cae, la gente no va a comprar moderados”, argumentan quienes creen que no es momento de sintonizar con ninguno de los ejes del Gobierno.

Por fuera del peronismo —o en los márgenes difusos de esa frontera— Dante Gebel entró y salió del ring político. El pastor volvió al país, concedió entrevistas y regresó a sus giras, mientras sus armadores empezaron a trabajar en la búsqueda de estructura federal y asesores de campaña. Hace una semana viajaron a Paraguay para asistir a uno de sus shows Eugenio Casielles, Graciela Camaño y la consultora Shila Vilker.

En el horizonte aparece el Mundial como una posible pausa política. También el calendario electoral de las provincias que decidan desdoblar sus elecciones, como ocurrió en 2023 con Neuquén y Río Negro. Aunque siempre resulta riesgoso nacionalizar esos resultados, los primeros comicios distritales empezarán a marcar el clima social de cara al turno nacional.

Allí aparece otra incógnita para los gobernadores dialoguistas y para la Casa Rosada. ¿Le convendrá al Gobierno empujar elecciones unificadas en octubre o preferirá exhibir antes alguna victoria provincial que le permita recuperar iniciativa política?

La respuesta todavía no existe. Y acaso por eso la ansiedad empieza a convertirse en uno de los activos más peligrosos de la política argentina.

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