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La conversación estaba referida a una anécdota, si se la mira desde la economía más general de las relaciones entre Menem y Duhalde: el mendocino Cassia, con Javier Mouriño a su lado, le reprocharon a Menem haber habilitado un acuerdo por el cual Miguel Angel Toma habría logrado una lista de unidad en la interna peronista de la Capital, al parecer bendecida también por Eduardo Duhalde. La historia del Partido Justicialista porteño despierta tanto interés como la del Socialismo Democrático de Chubut: su lejanía del poder es sideral. Pero como ese partido oficia a menudo como playa de maniobras nacionales, el enredo expone con crudeza algunos rasgos esenciales de la interna global del Partido Justicialista.
La cuestión no pasó desapercibida para buena parte de su entorno, sobre todo para los que tienen intereses políticos en el distrito. Tanto que hubo una reunión el viernes en la que Kohan debió defender la posibilidad de un acuerdo con el duhaldismo. Opción bastante incierta si se tienen en cuenta las declaraciones de Menem del último domingo, en las que califica a Duhalde como «dictador». Ayer el supuesto pacto estalló y salió a la luz que, si no expresaba los intereses de Menem, tampoco contemplaba los de Duhalde.
Importa la peripecia porque revela la lógica general de la interna entre estos dos bloques peronistas. Como en la provincia de Buenos Aires, el duhaldismo se apresura en todos los distritos por definir su porción de poder local antes del 27 de abril. No vaya a ser que ese día triunfe Menem y los caudillos de cada feudo deban discutir la porción de torta que les toca embanderados en una eventual derrota de «Lupín». Toma, si se quiere, procedió en la Capital como Felipe Solá en Buenos Aires. Apresuró una definición, aunque de manera más precipitada que el gobernador, que convoca de manera algo grosera a una interna el 30 de marzo para cargos que se discutirán en setiembre. El jefe de la SIDE quiso ser más elegante y propuso un acuerdo de unidad.
Kohan, como en su momento Eduardo Bauzá frente a Eduardo Camaño y Juan Carlos Mazzón, soñó que era posible por un instante suspender las hostilidades. Igual que el «Flaco», que Carlos Corach y tantos otros grandes inválidos de guerra del menemismo, está, si no asustado, cansado de pelear. Toma utilizó esas debilidades para convencerlos de su «lista de unidad», en la que todos los cargos con alguna perspectiva de éxito son para funcionarios del duhaldismo: desde él mismo como presidente del partido, pasando por el secretario de Turismo Daniel Scioli como candidato a jefe de gobierno, el viceministro del Interior Cristian Ritondo como diputado nacional y el diputado Diego Santilli como primer candidato a legislador.
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