La Casa Rosada lidera la cruzada antitabaco

Política

El Senado tiene previsto tratar hoy un proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo que establece la prohibición de fumar en todos los espacios cerrados de acceso al público. Criticada por los legisladores de provincias tabacaleras como Salta, Jujuy y Tucumán, que consideran la iniciativa como violatoria de las jurisdicciones locales, la ley cuenta con el aval de Néstor Kirchner (dejó el cigarrillo hace algunos años; se los compraba Rudy Ulloa) y del ministro de Salud, Ginés González García (recurre en el hábito de a ratos).

Se trata de una de las más duras versiones de leyes antitabaco que, luego de la polémica desatada en el ámbito de la Capital Federal por la prohibición legal de fumar en espacios cerrados, promete generar nuevas discusiones ya que se enmarca dentro de los principios generales de la Organización Mundial de la Salud que directamente apuntan a terminar con los cultivos de tabaco como forma de luchar contra ese vicio.

Según el artículo 20 del proyecto que ya tiene dictamen en el Senado, se prohíbe fumar en todos los espacios cerrados «destinados al acceso de público en forma libre o restringida, paga o gratuita, en los lugares de trabajo, en los medios de transporte de todo tipo, en los establecimientos de salud y educación y hasta en las estaciones de transporte, donde millones de fumadores matan el tiempo con un cigarro».

Si bien el proyecto está consensuado con la oposición, el senador jujeño Gerardo Morales, quien además preside la UCR, cuestiona el perjuicio que la iniciativa traerá a las economías regionales tabacaleras. El radical apoya el costado sanitario del proyecto, que apunta a prevenir los efectos nocivos del tabaco, pero cree poco factible que la OMS pueda financiar y equiparar el cambio de cultivos en las provincias que viven del tabaco.

Según el artículo 20 del texto que será tratado en el Senado, solamente se exceptúa de la prohibición de fumar a «los patios terrazas, balcones y demás áreas al aire libre de los espacios destinados al acceso de público en forma paga o gratuita, a los clubes para fumadores de tabaco y tabaquerías con áreas para degustación y a las salas de fiestas, cuando éstas sean utilizadas para eventos de carácter privado».

Tan duro es el proyecto, que también prohíbe en su artículo 4 la publicidad y promoción, a través de cualquier medio de difusión, de productos elaborados con tabaco. También se prohíbe a los fabricantes y comerciantes de productos elaborados con tabaco «realizar el auspicio y patrocinio de todo tipo de actividad y evento cultural o deportivo». Tampoco las cajas de cigarrillos podrán utilizar expresiones tales como «light», «mentol» o «suave».

La única muestra de consideración para los fumadores, y para los locales gastronómicos que viven de ellos, es el artículo 22 donde se permite la habilitación de zonas específicas para fumar en áreas que no afectan al público. Pero enseguida aclara: «Deberán encontrarse materialmente divididas, impidiendo el paso del humo del fumador al resto de las áreas».

También en Diputados avanza una iniciativa similar que ayer fue criticada por el diputado y médico radical Juan Acuña Kunz: «Deberíamos imponer restricciones, pero no prohibiciones, si no cómo van a hacer en las cárceles o en los boliches cuando alguien quiera fumar», razonó el legislador santacruceño. También la filokirchnerista Graciela Camaño comentó con sus colegas de la Cámara baja su preocupación por el tema, donde su esposo -y también diputado- Luis Barrionuevo es parte interesada en el conflicto ya que comanda el gremio gastronómico.

En la Capital, la normativa comenzó a regir el 1 de marzo pasado en todas las dependencias municipales y el 30 de setiembre se extendió a bares, restoranes, confiterías, locutorios, cibercafés, shopping, cabinas telefónicas, gimnasios y centros culturales, entre otros sitios públicos.

Según estadísticas oficiales, hay en la Argentina entre 12 y 14 millones de fumadores, y unas 40 mil personas mueren al año por culpa del tabaco.

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