Fuera de escena, corrida del escenario por la agenda internacional, que se detiene en su marido esperando, en medio de la confusión, una señal desde la selva, Cristina de Kirchner pasará la fiesta de Año Nuevo en familia pero, quizá, sin su esposo.
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Salvo que todo se acelere en el tramo final, o que se aborte, la Presidente no compartirá con su marido, el ex presidente, la fiesta de Año Nuevo. Sí, en cambio, estará con sus hijos.Sobre el fin de semana, por caso, su hijo Máximo viajó a Buenos Aires.
Con asueto de por medio, el segundo fin de semana largo de las fiestas los Kirchner tienen previsto pasarlo en Olivos y, posiblemente, sin la presencia del ex presidente. El viaje inesperadamente alargado de Kirchner sería la causa de esa silla vacía. Además, por esas variables, la familia presidencial no pasaría ninguna de las fiestas en su provincia, Santa Cruz. El fin de semana de Navidad estuvieron en Olivos. Aunque no estaba previsto, esta vez ocurriría lo mismo.
Durante estos días, además, la Presidente suspendió toda la actividad oficial. La retomará, según lo programado, a mediados de la semana.
La irrupción de Kirchner le permitió a la Presidente salir del ruido de su primera temporada de gestión. El protagonismo de su marido en un tema sensible como el de los rehenes le dio un respiro en medio de los sacudones del comienzo.
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