(Enviado especial a La Habana, Cuba).- Tras permanecer amarrada seis días al puerto de La Habana, la Fragata ARA Libertad se despidió este lunes de Cuba y emprendió la travesía de regreso a Buenos Aires, previsto para el primero de noviembre.
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El buque escuela zarpó rumbo a Puerto Príncipe (Haití) con más de 300 hombres y mujeres a bordo, entre oficiales, guardiamarinas e invitados especiales, en el marco de la segunda etapa de su 44° viaje de instrucción. En la hoja de ruta figura que tiene por delante más de 270 días de navegación hasta anclar definitivamente en la Argentina, donde se espera un colorido recibimiento masivo. "Llevamos más de cinco meses de navegación. Es mucho tiempo y se extraña a las familias, pero estar acá es un orgullo para nosotros y para el país", confesó el capitán Claudio Gardenal, tras el arribo a La Habana, del que ámbito.com fue testigo privilegiado.
El miércoles pasado la Fragata fue recibida por una comitiva argentina de alto nivel que viajó especialmente a Cuba para la ocasión. La última vez había ocurrido en 1973, bajo el gobierno de Héctor Cámpora. La delegación la encabezó el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y la integraron el jefe del Estado Mayor Conjunto, Luis Carena, el titular la Fuerza Aérea, Mario Callejo, el jefe de la Armada, Gastón Erice, y los secretarios ministeriales Roberto Corti (Emergencias), Roberto De Luise (Asuntos Internacionales), Leandro Navarro (Investigación y Desarrollo) y Armando Perichón (Salud).
La gira de Rossi por Cuba se aprovechó para firmar inéditos acuerdos bilaterales de cooperación con su par Leopoldo Cintra Frías en materia de salud, formación militar y civil para la defensa, desarrollo industrial, científico y tecnológico y de asistencia humanitaria y emergencias. El viaje también incluyó una histórica reunión con el presidente Raúl Castro, donde se expresó un rotundo "acompañamiento y solidaridad del pueblo cubano en la lucha contra los fondos buitre".
Antes del desembarco en la mayor de las Antillas, el buque visitó Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, República Dominicana y México. "Los puertos que hemos tocado tienen una gran significación política, con una clara intención latinoamericana. La visita a La Habana grafica la relación que tiene nuestro país con el resto de América latina. Es un hecho muy significativo su presencia aquí. La Argentina tiene símbolos y la Fragata es uno de ellos", sostuvo Rossi al recorrer el navío, junto a la comitiva y un grupo de periodistas enviados.
• Una velada especial
Los marinos argentinos prepararon para el recibimiento una velada especial, con toda la pompa. Al caer el sol, pero todavía bajo el agobiante calor del Caribe, el buque desplegó sus escalas para dar bienvenida a funcionarios y jefes militares nacionales y cubanos, a diplomáticos de más de 20 naciones y a la prensa local e internacional. En el cóctel para casi 500 personas, se bandejearon bocaditos rellenos, calentitos, canapés, empanadas criollas y minisándwich de carne al horno, todo elaborado por los propios guardiamarina. Se bebió mucho y variado para evitar la deshidratación y se bailó al compás de un grupo musical, que animó la tarde-noche al mejor estilo casamentero, con cumbias, chistes entre canciones y pasos coreográficos. "Fue una fiesta, se disfrutó a full", relató a este cronista un participante de la velada, que aseguró haber visto a la comitiva en la misma sintonía que el resto, rebosados por el entusiasmo y la transpiración.
En el plano político, lo más destacado fue el abordaje del vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. "Esto le da continuidad a las tres visitas que ha hecho la presidente Cristina de Kirchner a Cuba y expresa la voluntad del pueblo y el gobierno cubano de apoyar a la Argentina en la lucha por la soberanía de las Islas Malvinas y contra los fondos buitre, que en una maniobra de especulación también buscan dañar la soberanía argentina e impedir que el proceso de distribución e igualdad pueda seguir", afirmó Díaz-Canel. "Este no es un viaje de relanzamiento de las relaciones, sino que ratifica el vínculo entre ambos países", remarcó desde la proa.
En la Fragata reinó el optimismo por los puertos elegidos para evitar nuevos intentos de embargos, como el sufrido en Ghana, donde el buque estuvo retenido 77 días, y el agradecimiento a las autoridades isleñas. Contaron los tripulantes que cuando conocieron la noticia sobre el fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa "no hubo temor, ni preocupación" a bordo. "La Fragata así cómo está, hoy vale unos 100 millones de dólares, pero en ningún momento temimos por otro embargo. Sí recibimos muchos llamados de familiares, que nos alertaron de la sentencia", detalló a este medio uno de los jefes de la embarcación.
La llegada de la Fragata contagió la euforia en la isla. Así lo expresó en diálogo con ámbito.com, el capitán del navío, Marcos Henson, quien decidió abrir el portalón al público durante cuatro días. "Se generó mucha expectativa en los cubanos y agradecemos la calidad del pueblo y cómo nos recibieron. El recibimiento fue fantástico, de manera excelente. Los que nos pararon en la calle nos deseaban lo mejor en el Mundial. Llevamos un mensaje de paz por el mundo. Es un orgullo para la Armada, que la ciudadanía sienta que es un símbolo nacional".
• Reabastecidos
Vivir embarcado diez meses no es fácil. Se afrontan duros momentos por la lejanía, las arduas responsabilidades y los embates climáticos, como las gélidas temperaturas que azotaron al buque al cruzar el Estrecho de Magallanes, por el sur argentino. Sin embargo, también hay tiempo para el relax y el divertimiento.
Los domingos los marinos gozan de un "día libre", se organizan asados y choripaneadas, en un clima distendido. Se quitan los uniformes y lucen ropas de civil. Se toma sol y arman partidas de "Tutecillo", un juego de naipes similar al Tute cabrón. Otros prefieren realizar ejercicios físicos y hasta se corren "maratones" en círculo por la cubierta principal.
Los partidos de la Selección Argentina en Brasil tampoco fueron la excepción a la hora de relajarse. Envueltos en banderas y con las camisetas puestas, los capitanes, oficiales y guardiamarinas se reúnen en los comedores para alentar a Messi y compañía. "Los miramos en vivo y en directo. Lo vivimos con mucha pasión, gritamos los goles y nos abrazamos como si estuviésemos en un bar de Buenos Aires", relató un joven oficial, con tareas asignadas en el Palo Mesana, de la popa.
Los atraques se aprovechan para conocer ciudades, y los que no están de guardia, pueden salir a pasear. Pero fundamentalmente sirven para reabastecerse de combustible, agua potable y víveres. "Nos estamos quedando sin carne. La cámara frigorífica carga 10 toneladas. Salimos llenos y ya recargamos una vez, ahora vamos a reabastecer una vez más en Surinam, no vaya a ser cosa que nos quedemos sin los asaditos del domingo", sinceró el capitán Gardenal, poco antes de volver a zarpar.