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20 de octubre 2008 - 00:00

La izquierda también fractura ahora el bloque kirchnerista

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Ariel Basteiro y Vilma Ibarra colgaron de sus bancas la foto de Sofía Herrera -la niña desaparecida en Tierra del Fuego- en la sesión del miércoles pasado, pero no apoyaron al gobierno en la renovación de los superpoderes.
El bloque kirchnerista de Diputados no se recuperó aún de la puja de votos para conseguir aprobar el Presupuesto 2009 y ya sufre el embate de otra crisis interna. Esta vez la tormenta llega desde los bloques de izquierda aliados que en las últimas ocasiones le garantizaron el número al gobierno para aprobar los proyectos más complicados. No son nuevas las presiones, pero nunca habían caído sobre el bloque oficialista como hasta ahora.

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Victoria Donda Pérez, Paula Merchan y Ariel Basteiro, todos del bloque Encuentro Popular y Social, impulsan ahora un proyecto para gravar la renta financiera en el país y con la recaudación ampliar los montos que se pagan por asignaciones familiares. Esa propuesta es insostenible para un gobierno que busca en medio de la crisis financiera poner su cara más amable para recomponer relaciones con los mercados, reprogramar los vencimientos de deudas de los dos próximos años, seguir prometiendo pagos al Club de París y, de paso, abrir el canje para los acreedores en default.

Pero aunque las intenciones de Cristina y Néstor Kirchner en medio de la crisis no fueran ésas, ningún país soportaría hoy cargar contra el sector financiero cuando todos corren hacia el dólar y los bonos del Tesoro americano, y ni el fortalecido Brasil puede soportar la tormenta por estos días.

Imposible de pensar, entonces, para la Casa Rosada, pero una complicación que surge de las propias filas del nuevo kirchnerismo que alimentó el matrimonio cuando arrancó con la cada vez más fallida transversalidad.

No es el primer dolor de cabezaque ese sector de la izquierda kirchnerista rebelde le genera al gobierno este año. El 3 de octubre pasado, Donda, junto a Merchan y Basteiro, presentaron otro proyecto para elevar al doble las deducciones en el Impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia (justo al mismo tiempo que la CGT presionaba a Cristina de Kirchner para una suba similar) y avanzando al mismo tiempo en el único punto que el gobierno se niega a derogar de la Ley de Ganancias: la famosa «tablita» que José Luis Machinea introdujo para reducir esas deducciones a medida que se incrementan los sueldos. Donda propuso directamente lo mismo que exigen desde hace años los petroleros y camioneros de todo el país, es decir, la eliminación de la tablita, que el gobierno había vuelto a rechazar unos días antes.

Esas acciones son, si se quiere, la cara económica de una batalla más grande que por estos días libran en contra de la peronización del gobierno. Los mismos diputados integran el grupo Libres del Sur junto a piqueteros de varios colores que ya hicieron pública su amenaza a Néstor Kirchner de no apoyarlo como candidato a diputado si su postulación se basa en otro avance de la estructura del PJ bonaerense y sus intendentes.

  • Heridas

    Si la situación es incómoda para el gobierno, para el bloque que preside Agustín Rossi puede ser destructiva. Esa rebelión se suma a las heridas que provocó en el bloque kirchneristala negativa de algunos diputados a la hora de apoyar los artículos del Presupuesto nacional 2009 que volvieron a renovar los superpoderes al jefe de Gabinete para modificar partidas.

    Contra este punto las protestas llegaron por derecha y por izquierda: al artículo no lo apoyaron Felipe Solá, Jorge Obeid o Graciela Camaño, entre otros; pero sorprendió que Donda estuviera de viaje para la sesión y mucho más la abstención de Vilma Ibarra, otra protagonista de esta pelea especialmente aliada con Basteiro.

    Jorge Ceballos, subsecretario de Capacitación del Ministerio de Desarrollo Social, lo dijo el fin de semana: no habrá apoyo a la candidatura de Kirchner si el PJ controla ese proceso. Esa definición trasladada al Congreso y a la vista de la última votación se vuelve un condimento explosivo. El peronismo que sólo acuerda por conveniencia con el kirchnerismo cada día apoya menos las votaciones complicadas (sobran muestras con la Resolución 125, la estatización de Aerolíneas Argentinas, la Ley de Movilidad Previsional y ahora los superpoderes). Pero la izquierda que los Kirchner inventaron como fuerza parlamentaria tampoco cree que alcanza con lo que se está haciendo. La combinación ya hizo ir más allá a los cálculos más pesimistas del oficialismo: hoy, más que nunca, será difícil someter al bloque a otro desafío en el recinto.
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