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Entre la cúpula ortodoxa se llegó a la conclusión, después de las declaraciones de la santafesina, de que no será ya conveniente esperar hasta junio para que se cumpla el acuerdo según el cual el sindicalismo debería estar presidido por un solo secretario general. Hasta Armando Cavalieri le soltó la mano a la dirigente de Sanidad, cansado de ver cómo la interna entre los «Gordos» se tramita por los diarios.
Rueda ha castigado duramente a sus colegas, sobre todo a Hugo Moyano y José Luis Lingieri (que integran con ella el triunvirato) tratándolos de prepotentes (habló de autos blindados y custodios, como en los '70) e impotentes. Le contestó Lingieri, con humor: dijo que anda con ametralladoras en el auto y que acaba de consultar a un sexólogo.
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