El apoyo de la Coalición Cívica de la Capital Federal a la intervención de la obra social de los municipales porteños disparó una nueva interna en la fuerza política que lidera Elisa Carrió. El Partido Socialista de la ciudad calificó de «arbitraria» la medida dispuesta por el jefe de PRO y también se opuso a los más de dos mil despidos de empleados.
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Este no es el primer roce del año entre socialistas y las huestes de Carrió. Los coqueteos con Ricardo López Murphy durante la pasada campaña presidencial y la incorporación de Patricia Bullrich como primera diputada nacional por la Capital Federal por la Coalición Cívica tampoco cayeron bien entre los socialistas de Rubén Giustiniani, quienes resolvieron evitar una fusión de sus diputados con los del ARI de Carrió y optaron por conformar un interbloque que les asegure autonomía a la hora de votar en el recinto.
Ayer en Santa Fe, en la localidad de Romang, culminó un encuentro de la juventud del Partido Socialista donde la figura central fue la radical Margarita Stolbizer. Según explicaron algunos de los organizadores, esta cumbre de verano apuntó a equilibrar la balanza de poder dentro de la Coalición Cívica dándole mayor protagonista a la ex candidata a gobernadora bonaerense, quien obtuvo el segundo lugar en las pasadas elecciones detrás de Daniel Scioli.
La lista de asistentes a ese encuentro fue diseñada quirúrgicamente y reunió a las principales figuras de la Coalición Cívica que se oponen a un acercamiento de Carrió con dirigentes más liberales del tipo de Bullrich o López Murphy. También estuvo en Santa Fe, la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, la misma que en diciembre se opuso a que los senadores fueguinos María Rosa Díaz y José Martínez se fusionaran al bloque de la Coalición Cívica en la Cámara alta. Si bien la farmacéutica Ríos firmó en diciembre una declaración de apoyo a Carrió, su lealtad con la fundadora del ARI tiene un límite y por eso guardaron prudencial y preventiva distancia ante los amagues de acercamientos a Recrear y dirigentes como Bullrich, a quienes consideran exponentes de políticas conservadoras y «neoliberales» inadmisibles para el perfil progresista que pregonan. El santafesino Giustiniani, ex compañero de fórmula presidencial de Carrió en octubre pasado, ofició de anfitrión en la reunión santafesina. El jefe del Partido Socialista y Hermes Binner también se habían diferenciado de Carrió y su heterogénea Coalición Cívica a fines del año pasado cuando pegaron el faltazo a un acto realizado el lunes siguiente a los comicios generales para festejar el segundo puesto obtenido en las urnas.
Advertencia
Los cortocircuitos entre Carrió y el socialismo resurgieron ayer cuando Cortina, titular del PS porteño, advirtió por escrito que «lo único que se logra con eso es convalidar la política de medidas antipopulares llevadas adelante a sangre y fuego por el actual Gobierno porteño y seguir dándole un cheque en blanco a Macri». Su declaración llegó horas después de que Bullrich anunciara que el bloque de la Coalición en la Legislatura capitalina apoyaría a Macri en la sesión de mañana para ratificar el decreto que dispone la intervención de la obra social de los municipales de ese distrito.
«El debate sobre la mejora de la obra social no se logra con intervenciones autoritarias, sino con diálogo y consenso con todos los sectores involucrados y por supuesto sin despidos masivos de trabajadores», agregó Cortina. Los dos legisladores socialistas, Verónica Gómez y Julián D'Angelo, no darán quórum y se plegarán así a la estrategia de otras fuerzas de izquierda, como la que lidera Patricia Walsh.
«Llamamos a la reflexión a aquellas fuerzas políticas que todavía siguen pensando que los problemas de la ciudad y del país se resuelven jugando pulseadas inútiles con los sindicatos y despidiendo trabajadores», reclamó Cortina.
El rechazo del socialismo porteño al acercamiento con Macri se suma así a la interna del ARI que ya había provocado la fractura del bloque de diputados nacionales cuando Eduardo Macaluse, antiguo jefe de la bancada, María América González y Marta Maffei, entre otros legisladores, decidieron desconocer el liderazgo de Carrió y formaron un espacio legislativo propio con ocho diputados rebeldes.
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