El peronismo, a instancias de Eduardo Duhalde, no tiene la exclusividad a la hora de hablar de «renovación» partidaria. En la UCR, caciques con peso territorial lanzaron una ofensiva de entrecasa, curiosamente, contra los socios extra-muros del duhaldismo, Raúl Alfonsín y Leopoldo Moreau. Por si fuera poco, también la emprenden contra Federico Storani y Juan Manuel Casella, principales sponsors bonaerenses del rival de Moreau en la escandalosa interna presidencial, Rodolfo Terragno.
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Intendentes, legisladores y convencionales de la nueva generación, encabezados por Gustavo Posse (San Isidro), completan la jugada de armar una tercera línea con 2 propuestas de emergencia: insisten en que el radicalismo no debe presentar candidato presidencial en los próximos comicios, al mismo tiempo que reclaman libertad de acción para establecer alianzas municipales con otros partidos o ligas vecinales.
Los jefes comunales de la UCR entienden que la única forma de retener las intendencias es promover frentes programáticos y electorales a nivel distrital.
Posse, precursor de esta clase de ententes en el '99, reclamó una «autoconvocatoria de la convención provincial, donde nunca se ha escuchado una voz que se hiciera responsable de lo que provocó en los últimos 15 años una relación tan estrecha con Duhalde».
•Debate
En tren de revelaciones, señaló que «ha empezado a circular un escrito entre intendentes, convencionales, legisladores jóvenes y dirigentes, que todavía conservan prestigio en sus regiones, en el cual solicitamos un urgente debate y planteamos que la UCR no puede ir a elecciones nacionales de esta forma».
En uno de los párrafos salientes del «memo» -al que tuvo acceso este diario-, se acusa a los caudillos de Buenos Aires, entre ellos Alfonsín, de haber sido «los principales promotores del derrumbe en diciembre de 2001, los mismos que han generado, por su indiscutible gravitación, los mayores conflictos en el radicalismo nacional».
El «lord mayor» de San Isidro insistió en que el partido «creció contra el fraude y, ahora, presentarnos y someternos a semejante masacre implica quitarles posibilidades a todos los gobernadores y a todos los intendentes del país que conservan la confianza de su gente».
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