El 15 de junio de 2002, Eduardo Duhalde declaró por los diarios el fin de los piquetes. «En este país, se acabaron los cortes de ruta», dijo. Nueve días después, una marcha piquetera se topó con un bloqueo policial y en los incidentes murieron dos militantes: Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.
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A 4 años de aquellos dichos -que se interpretaron como un alerta de lo que ocurriría el 26 de junio-, unos 1.500 piqueteros K escracharon ayer el domicilio del ex presidente en Lomas de Zamora. La Policía Bonaerense observó a la distancia y sin intervenir.
Además de la fecha, hubo otra motivación: la mención del ex jefe del PJ bonaerense como instigador secreto de una posible candidatura de Roberto Lavagna devolvió al ex presidente a la escena y lo metió nuevamente en la agenda de protestas de los activistas K.
Desde el jueves pasado, Duhalde está en Europa, adonde viajó con su hijo Tomás. Ayer, frente a la vivienda de los Duhalde, sobre la calle Ramón Falcón al 800, los piqueteros realizaron un acto e hicieron pintadas en las paredes con la frase «Duhalde asesino».
Sorprendente
A los propios piqueteros les sorprendió que la Policía (unos 200 efectivos) observara el episodio desde lejos: se apostaron a unos 100 metros de la propiedad y en ningún momento protegieron, como esperaban las organizaciones, la vivienda.
De la protesta participaron el Movimiento de Unidad Popular (MUP) que coordina Federico Martelli y el MTD Trabajo y Dignidad, que ordena Leandro Díaz, y es una derivación pro K del MTD Aníbal Verón de Juan Cruz Daffunchio. Este último grupo es crítico del gobierno. Aquella declaración se interpretó como la oficialización de una política antipiquetera motorizada, dicen los desocupados, por dos funcionarios del entonces presidente: quien fue ministro de Justicia, Juan José Alvarez, y el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
Tanto J.J. Alvarez como Atanasof son actualmente diputados. Alvarez integra el grupo El General, de peronistas disidentes que apoya a Roberto Lavagna. Atanasof, en cambio, se alineó con el gobierno e integra el bloque Peronismo Federal, una especie de kirchnerismo bis.
Antes del 26 de junio -cuando se cumplirán 4 años de aquella jornada violenta- los piqueteros K escracharán a uno y a otro. «Vamos a ir a sus casas», anticipó Martelli, promotor de la movilización de ayer a la vivienda particular del ex presidente.
También preparan una acción similar contra Carlos Ruckauf, otro duhaldista de reconversión veraniega al kirchnerismo.
Díaz del MTD Dignidad explicó, en tanto, que a dirigentes, «como Solá y Aníbal Fernández» los «consideramos cómplices» porque «deberían haber declarado en el juicio que se realizó» en Lomas de Zamora y que derivó en la sentencia de efectivos policiales.
En paralelo, un grupo de abogados que trabajan con las agrupaciones piqueteras alineadas con el gobierno, planea presentar un recurso ante la Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires para pedir el procesamiento de los que definen como «responsables políticos».
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