9 de junio 2003 - 00:00

Llega el negociador más experimentado

En pocas horas más, desembarcará en Buenos Aires el nuevo embajador de Chile, el ex canciller Juan Gabriel Valdés, quizás el principal diplomático de ese país, que participó en la negociación del tratado de libre comercio de su país con los Estados Unidos.

Viene, además, de tener un protagonismo clave como representante de su país en la ONU, donde le tocó sentarse en el Consejo de Seguridad y oponerse -cuanto pudo- a la ocupación de Irak por la coalición armada por Estados Unidos.

Valdés
fue antes el canciller de Eduardo Frei y le tocó negociar una crisis heredada, la salida de Augusto Pinochet detenido en Londres por orden del juez español Baltasar Garzón. Antes, había sido embajador en España y, más importante por la experiencia que puede aportar en el tiempo que permanezca en la Argentina, el negociador por su país del tratado de libre comercio con Canadá que precedió al que ahora ha firmado con los Estados Unidos.

Siendo canciller de su país (junio de 1999 a mayo de 2000), logró los votos en la ONU para que Chile fuera miembro del Consejo de Seguridad. Cuando era ya representante ante el organismo, se le vino encima la guerra de Irak. Debió sostener la bandera de no intervención que le ordenaron de Santiago no sólo por una cuestión de principios de su gobierno; también porque esa crisis hizo disparar el precio de los combustibles y el transporte con un deterioro de la imagen de la administración Lagos ante la opinión pública.

Ahora se sabe, además, que su presidente, Ricardo Lagos, negoció esa posición con Tony Blair, que jugaba antes de la guerra de Irak a dos puntas: por un lado acompañaba a Bush en su cruzada bélica, pero por detrás -se reveló después del conflicto- urdía una posición de no beligerancia en acuerdo secreto con ex presidente Bill Clinton.

En el mes previo a la guerra, llegó Blair a reunirse en secreto con Clinton tres veces en la residencia de verano del primer ministro británico en Checkers, reflotando su relación como defensores de la tercera vía.

Desde allí se comunicaban por teléfono con Ricardo Lagos, quien, a su vez, transmitía las órdenes de oponerse al conflicto a Valdés, que estaba en funciones en Nueva York.

Jack Straw
-con quien Valdés negoció a Pinochet- llegó a planear un viaje de Londres a Santiago de Chile para reforzar el abstencionismo pero todo terminó cuando Jacques Chirac anunció que vetaría en la ONU cualquier orden de guerra y EE.UU. se decidió a atacar por las suyas.

Valdés
fue protagonista de esa pelea y hasta se lo acusó de ser antiamericano, como le dijo el canciller español, Inocencio Arias. Valdés se encrespó en una reunión de la ONU y respondió al argumento que él obedecía órdenes de Santiago y que cualquiera de los presentes podía ser más antiamericano que él: «He vivido en este país, tengo un doctorado de Princeton y tengo un hijo nacido aquí, ¿cómo voy a ser antiamericano yo?».

Valdés
estudió ciencias políticas en Estados Unidos y vivió allí como exiliado; fue el secretario de Orlando Letelier, asesinado por agentes de la CIA. Puede elegir la embajada que quiera y eligió Buenos Aires porque hay cambio de gobierno y además, por razones personales, nunca llevó su familia a Nueva York. Además, conoce muy bien la Argentina; un ejemplo, es hincha fanático de Boca Juniors.

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