17 de julio 2018 - 23:41

Llinás: "El debate por el aborto fue el acto democrático más importante de los últimos tiempos"

Verónica Llinás.
Verónica Llinás.
Decir que es actriz de cine, teatro y televisión es hablar sólo de una pequeña parte de su vida. Formó parte del mítico grupo Gambas al Ajillo y dio vida a personajes históricos de la mano de Antonio Gasalla. Actualmente dirige "Ping Pong" en el Teatro Regina y compone a una singular "Inés Arostegui" desde sus redes sociales, que ha logrado viralizarse con cada nuevo video. Pero a Verónica Llinás probablemente siempre se la reconozca como una artista comprometida con la realidad social. De hecho, como miembro del Colectivo de Actrices Argentinas por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue la primera expositora que pasó por la Cámara de Diputados. En diálogo con ámbito.com, detalló su expectativa de cara al 8 de agosto, cuando se votará en el Senado el proyecto de ley.

Periodista: ¿Imaginaba, al comenzar el debate por la despenalización del aborto en Diputados, que atravesaría tantos sectores y generaciones?
Verónica Llinás:
No sé si me lo imaginaba, pero me parecía que era lo que tenía que suceder, por la relevancia del tema. Me pareció ejemplar lo que pasó. Me sorprendió cómo se movilizó a la sociedad; cómo obligó a mucha gente a tener que pensar acerca del asunto, a tener que fijar posición, a tener que investigar, a recaudar información y a manifestarse. Fue un acto democrático de los más importantes de los últimos tiempos. Fue histórico y revolucionario: más allá de cómo termine en esta ocasión ya hay una rueda que está girando y que no va a parar.

P.: ¿Cuál cree que es el peso de la Iglesia y de la cultura patriarcal entre quienes se oponen a la despenalización?
V.L.:
Yo no he escuchado argumentos en contra de la legalización del aborto que, en definitiva, no estén referidos a una cuestión de dogma o de patriarcado. Por un lado, ven a la mujer meramente como un objeto o un sujeto reproductor; por otro lado, cuando los argumentos se van cayendo siempre subyace una cuestión de dogma y de absolutos, como lo es la religión. Todo lo que veo que termina justificando la no legalización del aborto tiene que ver con un fundamentalismo, un valor absoluto que no se relativiza con nada. No se está hablando de que no hay vida desde la concepción, pero cuando esos derechos del feto se contraponen a los derechos de la madre, a la autonomía de qué hacer con su vida y con su cuerpo, entonces esos derechos dejan de ser absolutos. Se relativizan, es decir, se ganan derechos progresivos. Al principio prevalecen los de la madre y a medida de que el embrión se desarrolla va ganando derechos progresivos, como lo explicó la doctora Aída Kemelmajer en su esclarecedora exposición frente a los senadores.

P.: ¿Por qué cree que aún hoy cuesta tanto la idea de la maternidad como una elección?
V.L.:
Nuestra sociedad está fuertemente influenciada por las Iglesias Católica y Evangélica, que ven a la mujer como una mera herramienta de Dios para la procreación. Cuando la religión se toma con fundamentalismo es peligroso, lo demuestran las expresiones violentas por parte de algunos sectores (que han aparecido en los medios) como amenazas a senadores, escraches y acoso, que son rayanas en lo ilegal. De hecho, hay una diputada que acaba de decir que si el proyecto vuelve a Diputados, esta vez no va a votar a favor de la ley por las presiones y agresiones que está recibiendo por parte de sectores del cristianismo. Está clarísimo dónde está el gran escollo para poder promulgar la ley. Y me parece muy grave, porque nosotros estamos viviendo en un Estado laico, pero pareciera que mucha gente aún no se dio cuenta.

P.: ¿Sufrió usted este tipo de agresiones o amenazas por manifestarse a favor de la legalización?
V.L.:
Sí, recibo agresiones de todo tipo: verbales; fotos de mujeres con el pañuelo verde colgadas de una soga y otras fotos que prefiero no comentar. He ido a la plaza con mi sobrino y una pareja me encaró a los gritos con dos hijos chiquitos, diciéndome: '¿a cuál de los dos querés que mate?'. Siento que lo que mueve a estas personas es un extremismo religioso, de los que nos han llevado a las peores guerras y matanzas de la Historia; entonces no entiendo de qué vidas hablan. Y me llama poderosamente la atención la decisión de ignorar por completo, el hecho de que mas allá de sus creencias, los abortos van a realizarse igual. Y las mujeres van a seguir sufriendo graves complicaciones de salud, incluso la muerte.

P.: ¿Cómo miembro, qué evaluación hace del trabajo del Colectivo de Actrices Argentinas por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la campaña?
V.L.:
Me siento orgullosa de todo lo que se dio, de cómo evolucionó el Colectivo de Actrices desde aquel día en que Dolores Fonzi envió un mensaje para ver si queríamos apoyar la Campaña Nacional. Nos informamos y apoyamos. Fueron sumándose voluntades y ahora es enorme, muy articulado, organizado, transversal, con diferentes visiones religiosas y políticas. Le pusimos el cuerpo y eso se fue multiplicando en los distintos ámbitos artísticos y en las distintas provincias. En este punto es imposible seguir, sin hablar del feminismo. Es el movimiento más importante de los últimos tiempos que, con largos años de lucha, allanó el camino. Nosotras somos apenas la punta del iceberg. La cantidad de gente que salió a la calle a pedir la ley es un ejemplo de democracia participativa que hace mucho tiempo que no veíamos, ahí está el verdadero poder de la democracia, del ciudadano. Eso me da esperanza de que en algún momento podamos llegar a ser una sociedad responsable, participativa, con capacidad de transformación y de poner coto a los abusos de poder del gobierno turno. La ley del aborto es un acto de justicia social, las más desprotegidas en este sentido son las mujeres más vulnerables.

#NoSeQueSeYoQueSeJodan #EmpatiaCero

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P.: ¿Cómo logra, personificando a Inés Arostegui, ponerle humor a una actualidad muchas veces tan dura?
V.L.:
Es un personaje creado para una tira de Underground. Sentí que todavía tenía mucha tela para cortar, ya que encarna el pensamiento más reaccionario de la sociedad argentina. Volvió al ruedo en algunos de mis videos que fueron como una catarsis, fueron la forma que encontré de expresar mi descontento y de hacer notar ciertas incongruencias de ciertos discursos. Cuando uno los caricaturiza, quedan en evidencia contradicciones y sinrazones. Lo que sucede también es que expresan el sentimiento de muchas personas que están muy presionadas por una realidad tremenda y no pueden expresar su enojo porque no tienen voz, no tienen cómo, no tienen dónde hacerlo público. Pienso que esa forma de poder reírse de algo que en realidad sería para llorar es una reacción bastante más saludable que la violencia.

P.: ¿Cuál es su expectativa para el 8A?
V.L.:
Deseo con toda mi alma que el IVE (Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo) sea una ley porque sino vamos a ser un país peor. Estoy segura de que si no es ahora va a ser más adelante. Creo que la misma gente que se opone a la legalización del aborto fue la que se opuso a la ley del divorcio, al matrimonio igualitario, y a todos los cambios culturales que tienen que ver con la modernización de la sociedad. Llegan tarde, pero en algún momento llegan. Cambiemos ganó las elecciones prometiendo un cambio y la inclusión en un mundo más desarrollado, más moderno, alejado de fundamentalismos de cualquier tipo. Obstaculizar la promulgación de la ley, negando los postulados de la OMS y el ejemplo del mundo al que justamente dicen querer pertenecer, sería según mi opinión, una incoherencia total y absoluta.

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