El ex lavagnista Jorge Sarghini siguió la sesión de ayer de
Diputados, donde el kirchnerismo aprobó un apoyo al gobierno,
rodeado de mujeres: la cordobesa Norma Morandini y la
arista auténtica María América González. Ninguna estuvo
convencida del apoyo.
LOS VAHOS DEL VASCOLET
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(Los diputados se entregaron a larguísimos discursos sobre la crisis del campo en la sesión que terminó votando un apoyo al gobierno y un llamado a negociar en algún lado. Sirvió más para la exhibición de posiciones que para aportar alguna solución. Destacó un peronista la novedad de un paro por tiempo indeterminado que no se hacía desde el gobierno de Raúl Alfonsín, un error ya que los hubo muchos, aunque no paros generales. No faltó la ironía sobre la merienda del ministro de Economía.)
ALBERTO CANTERO (kirchnerista de Córdoba): Dos horas antes de que nuestra Presidente hiciera uso de la palabra, con una expectativa muy grande del pueblo argentino, de nuestros trabajadores rurales y de los pequeños y medianos empresarios, que estaban esperando ese mensaje, cuatro dirigentes decidieron en oficinas de Buenos Aires un paro por tiempo indeterminado. Algunos memoriosos dirigentes obreros me decían que había que remontarse mucho tiempo atrás en la historia argentina para encontrar una decisión de paro o huelga por tiempo indeterminado. Me decían algunos compañeros que la última vez que hubo una huelga por tiempo indeterminado fue para defender la democracia. En esa oportunidad, nuestro movimiento obrero organizado decidió un paro por tiempo indeterminado para apoyar al presidente Alfonsín cuando algunos -a quienes no quiero calificar- pensaban que se podía romper una continuidad institucional.
Pedro Morini (UCR Santa Fe): A quienes dicen que el problema es de los terratenientes y de quienes trabajan la tierra, les preguntaría por qué pasearon por el mundo a algunos de los que siembran más de setenta u ochenta mil hectáreas, mostrándolos como el modelo para producir más. Esto fue reflejado no hace mucho por los medios nacionales. Incluso, en un determinado momento el secretario de Agricultura los mostró como un ejemplo de derrame, lo cual no es cierto, porque estos grupos ni siquiera compran los insumos en los lugares en los que producen.
Francisco Ferro (ARI Buenos Aires): La Presidente de la Nación manifestó que algunos le hablan diciéndole que detrás de este conflicto hay una fuerte carga ideológica. Me hubiera gustado invitarla a que concurriera al piquete que tuvo lugar en Saladillo, ya que allí se hubiese podido encontrar con hombres y mujeres de todo pelo y color; había 5 mil personas. ¿Y saben algo? En Saladillo, en las elecciones de octubre del año pasado, triunfó la actual mandataria; la mayoría de las personas que estaban allí presentes la habían votado en esos comicios. De manera tal que la referencia al tema de la carga ideológica también es desmentida por la propia realidad.
Carlos Raimundi (ARI disidente, Buenos Aires): Desde luego que existen intereses detrás del paro del campo. También es cierto que esos intereses se montan sobre un estado de crispación de la sociedad que no se genera solamente por un decreto de retenciones. Quien crea que el origen, la fuente y el factótum de este proceso tiene que ver solamente con el decreto de retenciones, está cometiendo un error garrafal de lectura política, que termina derivando en la situación de conflicto -absolutamente evitable- que vivimos por estos días. Ese estado de crispación tiene que ver con cosas más profundas. Existe una especie de clima de destrato con toda una gestualidad de intemperancia y de intolerancia. Existe una lógica de amigo-enemigo, que es lo que está gobernando esta etapa del proceso argentino, que no sólo está alimentada desde el gobierno.
Desde luego que cuando desde el Poder Ejecutivo elabora un proyecto en este clima diciendo que defiende todas las políticas implementadas desde el 25 de mayo de 2003, lo que nos dice como metamensaje es: «Nunca me equivoqué».
Luis Lusquiños (PJ disidente, San Luis): El otro tema que tenemos que ver en materia de retenciones -y debemos terminar de entenderlo como legisladores nacionales- es esta maldición que ha caído sobre la Nación Argentina de la delegación de superpoderes en el gobierno nacional. Que un ministro, entre los vahos del Vascolet, se dedique a establecer por una resolución la modificación de alícuotas de un impuesto ignorando que ésa es una función específica de la Cámara de Diputados de la Nación y del Congreso, es una falta de respeto a los legisladores y a todo el pueblo argentino.
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