Los alcaldes se conjuraron para no permitir que, como siempre, las listas se realicen en una combinación cerrada de caudillejos, reducida a Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau y Federico Storani. Omar Duclos (Azul), ligado a Moreau, y Daniel Katz (Mar del Plata) amigo de Storani, fueron parte de los comensales de ese pacto. «La lapicera la queremos tener nosotros», advirtieron estos comandantes.
El temor que los trabajaba es que les impusieran en la lista de diputados nacionales apellidos de gran arraigo partidario pero controvertidos para el promedio del electorado, como el de Alfonsín (Ricardo tiene aspiraciones a encabezar la lista de diputados) o Martucci: César tiene la pretensión de llegar a la Cámara para manejar allí el subsuelo del storanismo, como hacía en el Ministerio del Interior («Fredi» fue ministro de Fernando de la Rúa).
Stolbizer se plegó a la táctica emancipatoria de los intendentes insinuando que ella no está atada a postulación alguna, manifestación que llegó a los diarios, previa interferencia del «aparatchik», como una renuncia de la candidata. La diputada no está dispuesta a desistir de su aspiración senatorial, resolución que anoche se recibía con simpatía en las comarcas duhaldistas: al caudillo de Lomas le gustaría que, si no llega a un acuerdo con la Casa Rosada, Stolbizer cobre dimensión como para arrebatarle votos de clase media urbana a Cristina Kirchner.
La operación anti-Alfonsín-Moreau-Storani que se cursa en el seno del radicalismo se completó con una declaración de José Eseverry, el hijo senador de Helios, intendente de Olavarría y líder de la UCR renovadora. Ese legislador dijo que el grupo al que pertenece pretende que exista en la provincia una oposición clara a 17 años de dominio peronista y que el radicalismo constituya el eje de esa oposición. El mensaje podría traducirse como «adiós Ricardo», en referencia a López Murphy y su aspiración a montar su candidatura sobe un riel de radicales antiaparato.
Si ya es tarde para que el líder de Recrear encuentre solidaridades en su viejo partido, tampoco aparece la alianza que le permita ganar fuerza frente al centroderecha. Y, sobre todo, que le otorgue alguna competitividad en la Capital Federal. Esto se debe a que Macri no resolvió todavía si piensa competir o no en la Capital Federal. Si termina inclinándose por la segunda opción, el partido de López Murphy tendrá dificultades en un distrito que no le puede resultar indiferente: después de todo, el único diputado con que cuenta el economista después del esfuerzo ciclópeo de 2003 es Hugo Martini. Este legislador es uno de los negociadores frente a Horacio Rodríguez Larreta de Compromiso para el Cambio, en la Capital.
La indefinición de Macri exaspera a López Murphy. No porque sospeche que haya algún túnel entre el presidente de Boca y Eduardo Duhalde. Si ese túnel existe, como se publicó en este diario el viernes pasado, es sólo en la imaginación del ex presidente, cuando fantasea con una ecuación «Chiche-Mauricio». El problema de Recrear radica en la eventualidad de que Macri, a pesar de las encuestas que le proveen sus asesores, no quiera presentarse como diputado en estas elecciones. En tal caso, nadie conoce cuál sería el destino de la hipotética asociación entre Recrear y Compromiso para el Cambio en la Ciudad de Buenos Aires. Y si no se sabe ese destino, también se vuelve dificultoso otorgarle espacios a Macri en las listas bonaerenses que irán colgadas de la candidatura senatorial a López Murphy.
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